N. YORK | AP Y THE NEW YORK TIMES
Abrazado a su mujer, Dominique Strauss-Kahn abandonó ayer la sede del Tribunal Supremo de Nueva York en libertad provisional sin fianza. El juez de Manhattan aceptó las dudas de la fiscalía sobre la acusación de la víctima de presunta agresión sexual.
El exdirector del Fondo Monetario Iinternacional, Dominique Strauss-Kahn quedó ayer en libertad sin fianza debido a que los fiscales analizan su caso tras una investigación de los antecedentes de la mucama de hotel que lo acusó de agresión sexual.
El extitular del FMI estuvo en arresto domiciliario durante semanas en un apartamento de Manhattan después de que depositara una fianza de seis millones de dólares.
Los cargos, que incluyen violación, no fueron reducidos, pero la medida indica que los fiscales ya no consideran las acusaciones tan indiscutibles como al principio del caso.
Dudas. La mucama, de 32 años, acusó en mayo a Strauss-Kahn de perseguirla en una lujosa habitación en un hotel de Nueva York, de intentar quitarle las pantimedias y obligarla a hacerle sexo oral.
"Es un gran alivio", dijo el abogado de Strauss-Kahn, William Taylor, que agregó que el caso pone de relieve "la facilidad con la que se acusa a las personas de delitos graves y se apresuran juicios".
"Es muy importante en este país que las personas, en especial los medios de comunicación, se abstengan de emitir juicios hasta que se hayan recabado todos los hechos", agregó.
El abogado de la parte acusadora no minimizó la gravedad de los cargos.
"Desde el primer día ella describió una agresión sexual violenta que Dominique Strauss-Kahn cometió en su contra", afirmó el abogado Ken Thompson.
"Ella describió la agresión sexual muchas veces, a los fiscales y a mí, y jamás modificó un solo detalle de ese encuentro", agregó.
El abogado tachó de mentiras las versiones de prensa de que su cliente estaba implicada con un traficante de narcóticos y no vaciló en calificarla de víctima de la agresión.
Strauss-Kahn llegó por la mañana de ayer a la Corte en una camioneta Lexus y subió con confianza los escalones de granito acompañado de su esposa, la periodista francesa Anne Sinclair. Strauss-Kahn llevaba puesto un traje gris oscuro y Sinclair un saco blanco.
Al término de la audiencia, salió a paso lento de la Corte mientras envolvía con su brazo el hombro de su esposa, al tiempo que sonreía ligeramente a la multitud.
Afuera de la Corte no se hicieron esperar las diferentes opiniones acerca de la resolución de poner el libertad a Strauss-Kahn.
El acuerdo autorizado por Michael Obus, juez de la Corte Suprema estatal en Manhattan, no le devolvió su pasaporte a Strauss-Kahn, lo que significa que no puede partir rumbo a Francia, como iba a hacer en el momento en que fue arrestado por la Policía.
El otro abogado del exdirector del FMI, Benjamin Brafman, dijo que el procesado podrá viajar sin restricciones dentro de Estados Unidos.
Mentiras. Los investigadores creen que la mujer mintió sobre algunas de sus actividades durante las horas cercanas al supuesto ataque, dijo un funcionario de una agencia policial.
La empleada dijo en principio que, después del ataque, ella había esperado en el hall hasta que Strauss-Kahn saliera de la habitación.
En una versión posterior, aseguró que luego de la agresión se retiró a limpiar otra habitación para después volver adonde había ocurrido el ataque y se dispuso a limpiarla y ponerla a punto para recibir a otro huésped. Los fiscales creen que la mucama mintió sobre varios detalles de su petición de asilo en Estados Unidos, entre ellos una afirmación de que ella había sido violada en Guinea, su país natal, dijo el funcionario. Se cree que fue asesorada por un hombre, que le brindó un cassette con todo lo que tenía que decir para que lo memorizara y dijera a las autoridades.
"Ella incluso recontó toda la historia a los fiscales y luego dijo que era falsa", señaló. Varias personas depositaron dinero en su cuenta bancaria en los últimos dos años, por 100 mil dólares. Además, durante una conversación telefónica con un detenido, la mujer "discutió sobre el interés de continuar las acusaciones" .
También se supo que tergiversó información para calificar y así adquirir un apartamento, que está destinado a quienes son portadores de HIV. A pesar de todas estas contradicciones, el abogado de la mujer insiste en que esta fue víctima de un ataque.
Agregó que la decisión de limpiar la habitación es consistente con la de una persona confundida.
Los fiscales no han llegado a una nueva conclusión sobre las acusaciones contra Strauss-Kahn y no han decidido si van a reducir los cargos contra él.
Una nueva esperanza para los socialistas
París | Los socialistas franceses empezaron a soñar ayer con un regreso de Dominique Strauss-Kahn para derrotar a Nicolas Sarkozy en la elección presidencial de 2012, tras el vuelco en el proceso de quien hasta hace un mes y medio era el favorito según los sondeos.
La liberación bajo palabra de Dominique Strauss-Kahn supone para los socialistas franceses "un momento de gran alivio", según declaró el portavoz Benoît Hamon.
El socialista Dominique Strauss-Kahn, considerado el gran favorito para la elección presidencial francesa de 2012 según los sondeos de abril y mayo, quedó fuera de juego el 14 de mayo, cuando la empleada del hotel Sofitel de Nueva York lo denunció por tentativa de violación. Pocos días después, tuvo que renunciar a su cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional.
"Ha sido un bombazo, pero en el sentido contrario esta vez", dijo el ex primer ministro socialista Lionel Jospin (1997-2002), refiriéndose a la sorpresa que sintió al saber que su exministro de Finanzas fue arrestado el 14 de mayo por supuesta tentativa de violación.
Sus aliados se mostraron muy cautos en cuanto a la posibilidad de que sea absuelto y pueda presentarse a la elección presidencial. Pero eso sí, coincidieron en que si es declarado inocente y vuelve a la política, podría inclinar la balanza en favor del Partido Socialista en la presidencial de 2012. "Su presencia a nuestro lado sería decisiva para nuestro éxito en la elección presidencial", dijo Jack Lang, exministro socialista de Cultura. (AFP)