DIEGO GUICHÓN
La divisa estadounidense retrocedió por cuarta semana consecutiva, con una fuerte presión bajista generada por una imperiosa búsqueda de pesos y contenida en parte por las intervenciones de los bancos estatales.
El dólar interbancario fondo se operó ayer en el menor nivel desde el 25 de junio de 2002, al promediarse en $ 18,493, un 0,31% por debajo de la media del jueves. Esto supuso un desplome semanal de 1,01%, la caída de mayor magnitud desde fines de octubre del año pasado. A su vez, en dicho nivel acumula una baja de 0,58% en junio y de 7,97% en el año.
Por su parte, el Banco República (BROU) redujo ayer cinco centésimos la pizarra a $ 18,25 la compra y $ 18,70 la venta. En la semana el descenso fue de 20 centésimos.
A pesar de haber comenzado el lunes con un alza marginal, a partir del martes la divisa se movió con una clara tendencia bajista, salvo el miércoles, cuando permaneció estable.
La imperiosa búsqueda de pesos ha sido la constante de la semana del circuito local y no logró ser contrarrestada por las compras del BROU y del Banco Central (BCU). No obstante, las mismas sirvieron para evitar una caída mayor del tipo de cambio.
Operadores cambiarios consultados por El País coincidieron en que el dólar parece no encontrar su piso, y tampoco hay indicios de que la tendencia vaya a cambiar.
Un elemento que comenzó a incidir también es que muchos agentes dan por descontado una suba de la tasa de referencia por parte del BCU en la próxima reunión del Comité de Política Monetaria del 23 de junio.