Agotados los instrumentos del gobierno para evitar que el peso siga apreciándose frente al dólar, el tipo de cambio comenzó a acompañar la evolución del de Brasil, evitando perder competitividad con ese país, afirma la consultora CPA/Ferrere.
"Sostenemos que en realidad las autoridades están intentando mantener la competitividad bilateral con Brasil. Esto quiere decir que siempre que el real se fortalezca contra el dólar, hay espacio para que el peso uruguayo haga lo mismo sin alterar la competitividad bilateral", dijo a El País el analista de esa consultora, Alfonso Capurro.
En el Ministerio de Economía se asume que no hay margen para intentar vía tipo de cambio mantener la competitividad global sin sumar presiones inflacionarias. Es por eso que la opción tomada pasa por evitar perder capacidad de competencia con Brasil, el principal socio comercial, que representa la quinta parte de las exportaciones e importaciones.
La cotización del dólar en Brasil equivalía a que aquí la moneda estadounidense estuviera en $ 19,068. Como ayer, el dólar en Uruguay operó en $ 19,468 promedio, los niveles de competitividad están en la zona de confort del equipo económico (ver gráfico).
Analistas consultados por El País señalaron que la capacidad del gobierno para actuar sobre el tipo de cambio se agotó, porque ya no puede procurar al mismo tiempo evitar una pérdida del tipo de cambio real global mientras batalla para que la inflación cierre el año dentro del rango objetivo (de entre 4% y 6% a partir de junio). En enero, la suba de precios anualizada fue de 7,27%.
"Puede ser que las autoridades estén aflojando las intervenciones (cambiarias) por temor a las consecuencias inflacionarias", dijo Capurro. "Esto no quiere decir que haya abandonado el objetivo de mantener la competitividad" que se busca mantener con Brasil, agregó. "Los números muestran que mantenemos una especie de paridad fija `no declarada` con respecto al real, si efectivamente este el objetivo que persigue el gobierno, en principio lo está logrando", señaló.
En tanto, el socio de Deloitte Pablo Rosselli dijo que "la capacidad del gobierno para actuar sobre el tipo de cambio es limitada a mediano plazo porque el Banco Central tiene un objetivo de inflación, que controla a través de la tasa de interés".
Destacó que hay una presión a la apreciación de la moneda nacional "a pesar de que la tónica de la política monetaria es expansiva". El dilema pasa porque el BCU necesita subir la tasa de interés de referencia en el corto plazo para aliviar las presiones al alza sobre los precios, mientras que lo opuesto (bajar la tasa) sería lo necesario para preservar un valor de tipo de cambio deseable en términos de competitividad.
Pero el objetivo prioritario del BCU es velar por la política monetaria. "El gobierno no puede perseguir de forma eficaz durante mucho tiempo una multiplicidad de objetivos de valor deseable de tipo de cambio y de inflación", dijo Rosselli Agregó que el tipo de cambio en Uruguay "está en línea con la paridad de poder de compra del dólar en Brasil".
Por su parte, el analista Javier de Haedo, indicó a El País que desde su punto de vista el gobierno usa "al dólar y sólo al dólar para contrarrestar las presiones inflacionarias importadas y locales, debidas a inconsistencias de políticas", además de postergar ajustes de precios tarifados. "El uso del dólar hacia abajo es el principal recurso que suelen utilizar", opinó.
Capurro dijo que las cuentas no son directas para determinar los impactos del tipo de cambio (que afecta los precios de los bienes importados) sobre la inflación. No obstante, los análisis de CPA revelan que cada 5% de baja del tipo de cambio, se logra reducir un punto la tasa de inflación. En lo que va del mes, el dólar acumula una depreciación de 1,02% y en el año de 3,12%. Gracias a la baja del dólar, la inflación no es mayor.
OPERATIVA. Por segundo día consecutivo, el billete verde bajó ayer -esta vez 0,17%-, pese a las grandes compras del Banco República (BROU) que intentaron contrarrestar los elevados niveles de oferta. Esa institución mantuvo la pizarra en $ 19,25 la compra y $ 19,75 la venta. La jornada se caracterizó por un elevado volumen de operaciones: a través de las pantallas de la Bolsa Electrónica de Valores se transaron US$ 42,10 millones, el monto más elevado desde el 24 de septiembre de 2010. La intervención coincidió con una leve suba del dólar en Brasil, de 0,06%.
LA EVOLUCIÓN CAMBIARIA
JUNIO: El subsecretario de Economía, Pedro Buonomo, dijo que su cartera tomaría "las acciones necesarias para llevar" al dólar a lo que entendía como su valor de "equilibrio", de entre $ 21 y $ 22.
NOVIEMBRE: El ministro de Economía, Fernando Lorenzo anunció que el Banco República se sumaría a las fuertes adquisiciones de dólares del MEF comprando US$ 400 millones para recomponer su posición en esa moneda, buscando un alza en el dólar.
ENERO: La emisión de Notas del Tesoro que concretó el MEF, supuso un "rescate" de títulos del BCU por unos US$ 1.100 millones y su contraparte en reservas. Eso hace que las necesidades de dólares del MEF estén cubiertas.
NUEVO ENFOQUE: Con la inflación por fuera del rango meta, el gobierno se limitó en los últimos meses a participar del mercado de cambios asegurando que la relación peso/real permaneciera relativamente estable.