El presidente egipcio Hosni Mubarak decretó hoy el toque de queda en El Cairo, Alejandría y Suez y ordenó la movilización del Ejército para ayudar a la Policía a contener una ola de protestas que causó la muerte a varias personas. En la jornada de hoy se registraron trece fallecidos en los enfrentamientos en El Cairo según la agencia AFP.
Además, el mandatario pidió a las fuerzas armadas que "se hagan cargo, junto con la policía, de aplicar la decisión y mantener la seguridad".
Según la corresponsal de El País de Madrid en El Cairo, "de poco ha servido la prohibición de permanecer en la calle. Con la llegada de la noche, las cámaras de televisión -Al Yazira está conectando en directo con las calles de El Cairo- siguen registrando numerosas escaramuzas e incendios en la capital egipcia. El más significativo, además de la quema de varios edificos gubernamentales, ha sido el de la sede del Partido Nacional Democrático, la formación oficial del régimen.
Manifestantes incendiaron la sede de la gobernación en Alejandría en el cuarto día de movilización contra el régimen de Hosni Mubarak. Una nube de humo salía del edificio, tras choques entre policías y manifestantes.
Al menos 400 manifestantes fueron detenidos hoy por las fuerzas de seguridad solo en El Cairo, refirieron fuentes policiales. En Suez fueron incendiados tres edificios públicos, mientras en el Sinaí del Norte le prendieron fuego al municipio
Ante esta situación, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, pubilcó en su Twitter que el gobierno de Barack Obama está "muy preocupados por la violencia en Egipto. El gobierno debe respetar los derechos del pueblo egipcio y volver a activar las redes sociales e Internet".
Mubarak, de 82 años, enfrenta una ola de protestas sin parangón desde que llegó al poder en 1981. En estas tres décadas, el mandatario, un aliado de Occidente, mantuvo las riendas del país gracias a su temible aparato policial y a un sistema político dominado por su partido.
En base a agencias y El País de Madrid