Precios que sorprenden a los uruguayos

Punta del Este. En la península las diferencias entre locales son notorias, pero siempre por encima de lo que se paga en Montevideo Comerciantes no son optimistas respecto al arribo de argentinos | Punta del Este. Empresarios precisan empleados: escasea la mano de obra, afirman El 45% de los comerciantes con alta expectativa, pero faltan argentinos

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PUNTA DEL ESTE | RAÚL MERNIES

Los precios de los principales comercios de Punta del Este son, al menos, un 10% más caros que en la temporada pasada. Por un refresco de 300 c.c. se puede pagar $ 100, $ 780 por un chivito al plato y hasta $ 500 por un trago "de autor".

Una familia de brasileños se sentó debajo de una de las sombrillas de Gorlero y pidió cuatro chivitos canadienses al plato, tres refrescos y una cerveza. La cuenta por ese menú ascendió a $ 2.900.

En la principal avenida turística del balneario los precios en los restaurantes son bastante disímiles y elevados. El chivito, que es el plato preferido de los turistas brasileños, argentinos y europeos en su versión de "canadiense al plato" se puede conseguir por $ 310 en algunos lugares, en otros cuesta $ 590, y los más caros pueden llegar a salir casi $ 800.

En el puerto, el menú ejecutivo (entrada, plato, y postre) ronda los $ 500, y a eso hay que agregarle la bebida. Por lo que sentarse a comer con vista al mar nunca cuesta menos de $ 600, siempre y cuando no se tome postre.

La mayoría de los comerciantes coincide en que Punta del Este "todavía está vacío" y los más pesimistas se animan a afirmar que esta temporada los argentinos no van a llegar en masa, alegando que les desfavorece el tipo de cambio.

Aunque la cotización del peso argentino respecto del local prácticamente no tuvo variaciones desde enero, la diferencia de cambio se debe principalmente a que el dólar en Argentina subió en mayor medida que en Uruguay. Para los argentinos, en Punta los precios en dólares son más altos.

El presidente de la Cámara Empresarial de Punta de Este, José Zubillaga, reconoció la ausencia de turistas pero agregó: "Estamos ansiosos, tenemos una expectativa muy alta que va a ser difícil de satisfacer". Zubillaga también habló del peso de la inflación y dijo: "No creo que se dé una situación desfavorable, a no ser que algunos comerciantes hayan subido demasiado los precios".

Lo cierto es que tomar un café con un sándwich caliente en Gorlero puede costar hasta $ 220, y una picada de mariscos en el puerto (sin bebida) $ 890.

Uno de los lugares más frecuentados es la conocida casa de churros de la península, en la que una docena de los simples sale $ 120, mientras que la de rellenos de dulce de leche asciende a $ 360

Los alfajores en cajas grandes, de 12 unidades, son lo que más se vende, aseguraron los comerciantes. A lo largo de Gorlero hay seis puestos exclusivos de venta y en todos se colocan más de 50 de esas cajas por día.

La nueva estrategia de las marcas de alfajores, que pusieron imágenes aéreas y tradicionales de la península en las cajas, es el principal llamador.

Pero los turistas no sólo comen, también hacen compras y se llevan recuerdos.

Las remeras de Punta del Este ($ 290) y las ruanas hechas a mano ($ 1.900) también se venden como "pan caliente".

Otro de los artículos preferidos que se llevan los visitantes son los sombreros panamá ($ 1.100), mientras que el libro más vendido en la última quincena de diciembre fue "Comer, Rezar y Amar", de Gilbert Elizabeth, que inspiró la recientemente estrenada película protagonizada por Julia Roberts y Javier Bardem.

Aunque los dueños y encargados de los negocios concuerdan en que cada temporada es impredecible, la notoria ausencia de argentinos en estas fechas los asusta un poco.

Ante esta postura, José Zubillaga recordó que la última encuesta de expectativas entre empresarios dio como resultado que el 45% creía que esta temporada iba a ser mejor que la anterior.

"Si el jueves (mañana) Punta del Este no está lleno entonces sí hay que empezar a preocuparse", afirmó.

El empresario también consignó uno de los problemas que atraviesa el sector "no hay mano de obra", dijo.

"Se nos complica para conseguir gente que venga a cargar camiones, que lleguen para hacer de mozos o atender en una tienda", explicó.

Puerto. En la circunvalación del puerto los precios también engordaron, aunque es cierto que estos restaurantes ofrecen otros servicios, tales como wifi, barman, entre otros, que hacen la diferencia.

Un almuerzo típico de pesca del día (sin bebidas ni cubierto) cuesta más de $ 300, una porción de rack de cordero cuesta $ 890 y una picaña grillada con boniatos y salsa de ajo sale $ 740. Los tradicionales mariscos o frutos del mar son bastante más caros.

Una de las peculiaridades de esta zona para esta temporada son las promociones y descuentos. Varios pizarrones con letreros de "Descuentos martes y jueves" con alguna tarjeta de crédito o "40% menos a las primeras 4 mesas que ingresen a almorzar antes de las 13.00 o cenar antes de las 21.00", o 20% menos para "mujeres solas".

La tradicional chivitería del puerto es uno de los lugares más económicos para comer en la zona. Allí un chivito común completo ronda los $ 360, un sándwich caliente $ 115 y una cerveza de 600 cc. sale $ 120. En otro de los lugares portuarios una "picada de mar" con dos copas de vino sale $ 650.

La billetera también levanta temperatura a la noche, cuando esos mismos lugares retiran las mesas y se transforman en boliches bailables.

Una de las nuevas tendencias de este año son los "tragos de autor", esos que no tienen un nombre, no están en una carta ni tienen receta fija.

Los barmen simplemente se "inspiran", tiran un poco de todo en una coctelera y tras un par de piruetas y un sorbito dicen gentilmente "son $ 400".

Playa. En Gorlero los comerciantes también trabajan mucho con la venta de productos y artículos de playa. En ese rubro no hay precios fijos, aunque sí está claro cuáles son las cosas que más prefieren los turistas.

Si el día es soleado, por ejemplo, "las sombrillas se nos van de las manos", dice Esteban, uno de los vendedores. En el tanque que las contiene, Esteban tiene sombrillas de $ 300, $ 500 y hasta de $ 3.000.

"Siempre llevan la de 300 porque como están de paso no quieren gastar mucho, pero esa se la vuela el viento y se rompe, entonces vuelven por la de $ 1.100", contó.

Los sunboards son los preferidos de los brasileños, que por estos días abundan en Gorlero. Los más económicos cuestan $ 1.300 y hay una segunda línea que se comercializa a $ 1.500.

El producto estrella por excelencia son las tablas de surf de espuma para niños. Un solo puesto que las colocó en la vereda vende más de 20 por día y los precios van desde los $ 300 hasta $ 1.400.

Las sillas de playa (hay de $ 590 o de $ 1.100) también se venden bien en los comercios de una avenida que se preparó para explotar, pero que todavía no encendió la mecha.

Precios Á la carte en punta

Cuatro chivitos canadienses, tres refrescos y una cerveza en un restaurante de Gorlero, total: $ 2.900. Por una bebida gaseosa de 300cc. se puede llegar a pagar hasta $ 100. Consumir un trago "de autor" en la barra puede llegar a costar $ 500. Uno de los platos uruguayos más típicos, el chivito canadiense al plato, puede cotizar desde $ 310 a $ 780, según en qué extremo del exclusivo mercado puntaesteño se pida. Un café con un sándwich caliente en Gorlero cuesta $ 220, pero si sobre el mediodía se elige el puerto para una picada de mariscos, sin contar la bebida, puede costar $ 890. Otros componentes del menú menos sofisticados, aunque no menos típicos, como la docena de churros cuesta $ 120, y si son churros rellenos de dulce de leche llega a $ 360.

Lo último: pulsera para el equilibrio

El diariero, en el puesto de verduras, en los supermercados... no hay ningún comercio que no venda las pulseras "Power Balance", o más conocida como la pulsera para el equilibrio.

"Es que es una mina de oro, se vende a $ 400 cada una y hoy, por ejemplo, ya vendí 12", cuenta Soledad, encargada de una tienda en Gorlero.

Según sus fabricantes, con sólo usarla se "incrementa la fuerza, flexibilidad y resistencia", pero al preguntarles a quienes las usan para qué sirven, se pueden escuchar respuestas como "si bajás una escalera no tenés vértigo", "me da como energía, no sé...", o directamente "estás más balanceado". En España ya se vendieron más de 350.000 unidades.

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