Buenos Aires | Desde las confesiones de los escritores Gabriel García Márquez y Jorge Luis Borges a la vocación de policía del cineasta Woody Allen, el periodista argentino Rodolfo Braceli ofrece entrevistas inéditas en las que los personajes tienen el coraje de bajar la guardia y desnudar sus costados menos calculados.
Escritores descalzos incluye a una decena de personajes de la cultura que se apartan de las frases calculadas y calcadas, del discurso previsible y repetitivo, para exhibir una personalidad más íntima a través de respuestas que a veces resultan hilarantes.
"De chico yo quería ser policía", afirma Woody Allen a Braceli y admite que no se embarcaría en una película en la que Kafka, Van Gogh o Poe fuesen los personajes "porque no conozco lo suficiente a esos muchachos". Allen se confiesa "obsesionado" en la búsqueda de pruebas sobre la existencia de Dios pero, "no se preocupe, cuando la tenga, lo llamo", le promete al periodista y escritor argentino.
El libro incluye una entrevista con el Nobel de literatura Gabriel García Márquez que Braceli consiguió después de cuatro años de espera a través de Maruja Pachón, la sobrina del escritor colombiano. "Posiblemente no vuelva más (a la Argentina). Es que no me atrevo porque sé que me van a matar. Matar de amor. Primero no podía ir a la Argentina por los militares. Ahora no puedo por el exceso de amigos", comenta el Premio Nobel en el libro.
Braceli recibió en 1996 el Premio Pléyade a la Mejor Nota Periodística del año, por su reportaje a García Márquez.
El argentino Jorge Luis Borges le asegura a Braceli que las mujeres "me preocupan demasiado pese a mis años" y propone que "razonablemente, deberíamos pensar menos en ellas". "Si estaba enamorado me salían uno, dos, tres poemas, si estaba encaprichado escribía muchos", confesó Borges sobre sus poemas de amor "causados por muchas mujeres".
Borges en el reportaje de Braceli, en 1965, dos décadas antes de su muerte, admitía que alguna vez había coqueteado con la idea del suicidio, que consideraba "un derecho de todo hombre".
"Pero luego pensé que con haber tenido la idea ya era suficiente: no tenía porqué suicidarme", agregó.
Escritores descalzos incluye también un reportaje con Ray Bradbury y "charlas que van por el antes y el después, por el detrás y por el debajo de la escritura", señala Braceli. "Aquí lo superfluo se redime y se vuelve linterna", agrega el periodista y ensayista argentino, autor de veinte libros, algunos traducidos al inglés, francés, italiano y polaco.
Sus reportajes latinoamericanos se tradujeron a nueve idiomas y se publicaron en veintitrés países. ANSA