El Nobel ausente

MarÍa Julia Pou

Desde que en 1936 los nazis impidieron al periodista y pacifista alemán Carl von Ossietzky ir a recibir el Premio Nobel, no había sucedido un episodio como el que se vivió en Noruega la semana pasada.

En algunas oportunidades quienes por motivos de enfermedad o imposibilidad de viajar no pudieron estar presentes ,delegaban a alguien que los representara y recibiera el galardón.

Pero esta vez fue el chino Liu Xiaobo -que cumple una pena de 11 años de prisión- quien estuvo impedido de concurrir a Oslo a recibir el reconocimiento por su "lucha larga y no violenta por los Derechos Humanos fundamentales en China" según expresara el jurado. Y su silla quedó vacía…

Dos reflexiones nos provoca este episodio. En primer lugar la lista de los países que se aliaron con China en el boicot al premio de Liu ( allí figuran Cuba, Túnez, Afganistan, Irak, Egipto, Sudán, y algun otro) nos muestra que si bien quieren gozar del respaldo del mundo occidental, temen enemistarse con la China creciente y quizas perder algun apoyo que de allí pueda venir.

Y también figuraron en ese boicot algunos países que no quisieron hacer el ridículo premiando a un disidente que está preso como tantos opositores que hay en las cárceles de sus propios países (Irán, Venezuela, Arabia Saudi). Es decir, la premiación del luchador chino puso nuevamente de relieve adonde todavía la libertad es un bien a conquistar.

En segundo término, nos reconfortan y nos enseñan las palabras de Liu que fueron leídas por la actriz noruega Liv Ulman en el Ayuntamiento de Oslo; se trata del texto que pronunció en el juicio en que se lo condenara por incitar a la subversión como coautor del manifiesto"Carta 08". En sus expresiones, el ideólogo de las manifestaciones de Tiananmem nos trasmite un mensaje conciliador y de esperanza, reclama respeto por los derechos humanos y la libertad de expresión, brega por el pluralismo político, la instauración de elecciones democráticas y una justicia independiente.

Pero lo más importante es que dijo no tener "enemigos" ni" sentir odio" y tuvo la nobleza de admitir progresos, resaltó la apertura y las reformas tras la era Mao, proceso que favoreció el desarrollo de la economía de mercado, los avances hacia un Estado de derecho, la diversificación cultural y una mayor tolerancia del pluralismo social.Y como ejemplo de este cambio mencionó la aceptación de los derechos humanos en la constitución china y el trato más humano en las prisiones.

La presencia física de Liu en Oslo fue sustituida por su imagen proyectada sobre la fachada de un espléndido edificio desde donde nos decía sin hablar que el ser opositor no le impedía ver los avances de China hacia un régimen de libertad y democracia con el cual sueña este profesor de la Universidad de Beijing y muchos de sus compatriotas.

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