Una ganadora del Oscar que no ama a Hollywood

| Ágora. La actriz interpreta a la filósofa Hypatia en el film de Alejandro Amenábar que se estrena el viernes

 20101204 800x533

GUILLERMO ZAPIOLA

El personaje es fascinante, y un desafío para una actriz inteligente. Rachel Weisz encarna a la científica y filósofa Hypatia en "Ágora", película dirigida por el español Alejandro Amenábar que se estrena el viernes.

Es probablemente una concesión al estrellato requerido por el cine internacional el hecho de que, en las fotos por lo menos, Weisz luzca bastante menos que los sesenta años que Hypatia realmente tenía cuando fue (literalmente) descuartizada por una pandilla de linchadores. El film del cineasta hispano/chileno que antes hiciera el suspenso de Tesis, el terror sobrenatural de Los otros y el alegato en favor de la "muerte asistida" de Mar adentro, cuenta la historia de esa pensadora neoplatónica del siglo IV, asesinada por una turba de fanáticos cristianos en su natal Alejandría en el año 415.

Rodada, al igual que Los otros, en inglés, y con grandes despliegues de reconstrucción de época, escenas de masas y elenco internacional, Ágora está interpretada por un elenco que, además de Weisz, incluye también a Max Minghella (hijo del fallecido director de El paciente inglés, Anthony Minghella), que interpreta a Davo, el esclavo enamorado de Hypatia; a Oscar Isaac en el papel de Orestes, prefecto de la ciudad de Alejandría y alumno de la protagonista; al veterano Michael Lonsdale y varios otros.

La agenda del director Amenábar parece bastante clara. Sostiene que su película relata ese momento en el que los cristianos dejaron de ser perseguidos para convertirse en perseguidores. "Curiosamente, el cine ha contado mucho la primera parte, pero no esta otra", señala. Sin embargo, antes que empiecen a lloverle las piedras, Amenábar se apresura a matizar: "En cualquier caso, hemos intentado que no sea ofensiva para quien crea. Hemos querido contar que hay gente buena y mala en todos los ámbitos y en todas las creencias". Amenábar sostiene por otra parte que la película le otorga al espectador cristiano la posibilidad de identificarse con algunos de los personajes.

Es que, quiéralo o no (y posiblemente lo quiera), la película se zambulle en pleno clima intelectual e ideológico de la Antigüedad tardía. Hypatia fue, probablemente, la última gran figura del pensamiento precristiano en momentos en que el Imperio Romano agonizaba, la última personalidad importante del neoplatonismo que algunos años antes intentara reimplantar oficialmente el emperador Juliano ("el Apóstata"), luego reemplazado por el católico Teodosio, quien fue, incidentalmente, quien proclamó al cristianismo como religión del Estado, aunque todo el mundo parezca creer que lo hizo Constantino 50 años antes.

PERSONAJE. Matemática, astrónoma, directora de una escuela a la que acudían paganos y cristianos de origen aristocrático, mujer respetada incluso por muchos que discrepaban con ella, Hypatia fue en definitiva la víctima de unos tiempos turbulentos en los que se mezclaban política y religión, y en los que los diversos grupos cristianos se mataban también entre sí. Algunos cronistas de la época han atribuido la "autoría intelectual" de su asesinato al obispo Cirilo de Alejandría, aunque no hay evidencia directa al respecto: la versión fue recogida y ampliada en el siglo XVIII por Gibbon y Voltaire, y ha llegado hasta Cosmos de Carl Sagan, en todos los casos sin cita de fuentes. En su libro La iglesia en los tiempos bárbaros, el historiador Daniel-Rops discute abundantemente el punto y responsabiliza del crimen a "católicos fanáticos impulsados por un sacristán", pero exculpa a Cirilo.

Acusaciones concretas al margen, Hypatia ha sido reivindicada por los movimientos feministas, quienes la han presentado como un ejemplo de "mujer liberada", aunque se sabe que estuvo casada con un hombre llamado Isidoro a quien al parecer nunca hizo demasiado caso. Según fuentes confiables se mantuvo virgen toda su vida, demostrando que le interesaban más la ciencia y la filosofía que los hombres. Algunas fuentes nunca probadas han vinculado también su muerte con la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, y el film de Amenábar recoge la especie, por lo que conviene saber que los historiadores serios jamás han relacionado ambos hechos. La Biblioteca desapareció en algún momento de los siglos III o IV, sin que el linchamiento de Hypatia haya tenido algo que ver en el asunto.

El director Amenábar ha dicho que desde el principio pensó en Rachel Weisz para encarnar a Hypatia. "Buscábamos una actriz inglesa y para mí los rostros y la energía son fundamentales. Se barajaron otros nombres, como el de la australiana Cate Blanchett. Pero Rachel Weisz tiene por un lado los rasgos y además estaba dispuesta a hacer ese viaje a la mente de una científica", dice.

Weisz (La momia, La momia regresa, Tribunal en fuga, Constantine, El jardinero fiel), ha declarado por su parte que le encantó trabajar con Amenábar, uno de los cineastas preferidos de su esposo, el director Darren Aronofsky.

"Darren dice que Amenábar es Dios", cuenta Weisz. "Fue él quien me mostró Abre los ojos y Mar adentro. La única película que no he visto es Tesis porque me da miedo". También ha dicho que Amenábar es "una persona muy agradable con una visión especial", y que eso es lo que busca en los directores con los que prefiere trabajar (por ejemplo, el Wong Kar-wai de El sabor de la noche).

Pese a su Oscar (por El jardinero fiel) y su vinculación a varios `blockbusters` (en particular las Momias), la actriz británica manifiesta un escaso aprecio por la industria cinematográfica de Hollywood, y por eso aprovecha cualquier oportunidad para trabajar en otro lado, como ocurre en este caso con una película de un español.

En particular, la incomoda la ciudad de Los Angeles. "Es un sitio que te hace sentir insegura", explica. "Allí se respira miedo. En los estudios hay despidos, agentes que roban a sus actrices, temores". También le molestan los actores que están siempre en los medios de comunicación, como Brad Pitt y Angelina Jolie, que "parece que están representando en público la historia de su vida privada".

dudas. Incluso, no está muy segura de que le agrade la idea de que su hijo algún día quiera seguir sus pasos. "Preferiría que fuera escritor o productor. Es un trabajo mejor. Le diría a cualquier persona que si hubiese otra cosa que pudiese hacer, la haga. El 98% de los actores no tiene trabajo".

En todo caso, ella sí tiene trabajo. Luego de Ágora hizo Desde mi cielo de Peter Jackson y el drama ambientado en la guerra de Bosnia The whistleblower, aportó su voz para un episodio de Los Simpson, tiene en postproducción el `thriller` Dream house, con Daniel Craig, va a trabajar para el notable director británico Terence Davies en The deep blue sea, y está anotada también para el próximo proyecto, aún sin título, del filosófico Terrence Malick.

Algunas preguntas al director

Amenábar: "Es increíble que todavía coloquen bombas"

El País, Madrid | Gregorio Belinchón

-No son buenos tiempos para poner de malos a los cristianos. Sobre todo, para la venta de la película en Estados Unidos.

-Ya. He insistido mucho en que la película no va contra los cristianos sino contra los que ayer y hoy usan la fuerza para defender sus ideas. En Cannes me sorprendió que destacaran sobre todo el mensaje antifanatismo, cuando en realidad nace de mi amor a la astronomía.

-Sin embargo, en la película no hay muchos planos violentos. Prefiere tomas aéreas en las que los humanos parecen hormigas.

-Invito a los espectadores a que tomen distancia, que no vean el lado épico de las luchas, porque ver a alguien acuchillando a otro es muy poco digno. Cuando juegas con el cambio de perspectiva piensas en lo poca cosa que somos los seres humanos.

-Se puede aplicar la crisis de valores de la época de Hypatia a la actualidad?

-Sí. Es difícil charlar de ello, porque suenas como el Papa. Pero existe un desconcierto, que tampoco está mal. Creo en el humanismo, en no hacer a los otros lo que no quieras que te hagan a ti. El desconcierto se nota en la vida afectiva, con relaciones más abiertas y más expuestas. A cambio, no hay imposiciones sociales.

-Aún se mantienen muchos fanatismos.

-Esta película habla del pasado, pero es un espejo del presente. Cierto que aún están las dos Españas, aunque creo que no tan radicalizadas. Me resulta increíble que aún haya muchachos poniendo bombas. Esta película va dirigida a ellos.

-¿Disfruta con que el cine le empuje a viajar?

-Sí, porque soy muy sedentario. También el cine te enseña a enfocar las cosas. Con Sampedro (en Mar adentro) aprendí a afrontar la muerte.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar