MATÍAS CASTRO
Los ojos morados no son iguales en todo el mundo. El de Britney Spears, en particular, ha dado la vuelta al mundo. O más bien, el supuesto ojo morado. Según la revista Star, no demasiado confiable aunque sí muy llamativa por sus titulares, Spears sufre de violencia doméstica por parte de su novio Jason Trawick. Quien lo dijo a la revista fue un amigo de la infancia que estuvo casado con Spears durante 55 horas nada más. Es decir, lo dijo alguien que no tuvo una relación precisamente sana con ella. "Britney está en una relación abusiva. Ella me dijo que su vida se convirtió en una pesadilla", fueron las palabras del muchacho.
Spears es de esa clase de celebridad que no existe en el Río de la Plata y, por lo tanto, su ojo morado también es distinto. Esto quiere decir que es de la clase de personas que constantemente generan noticias, lo quieran o no. Las figuras locales generan noticias por dos vías: o haciendo algo real o haciendo lo imposible para salir en televisión (en ambos casos la iniciativa de ellos es fundamental). Sin embargo, figuras como Spears pueden quedarse quietas o encerradas en una cueva, que igualmente alguien generará una noticia sobre ellos.
Por eso esta ex pareja de ella habla, y por ello también se la ha vinculado con su ex marido más famoso, Kevin Federline. Es cierto que ha tenido una vida agitada y que ha hecho de todo, además de cantar, como para ser un bicho raro y presa de las cámaras amarillistas. Su historia, entre ventas millonarias y escandalosos arranques de locura televisados, la ha convertido en una figura de mucha convocatoria. De ese modo cada vez que aparece su foto en una revista atrae algo de atención, aunque la noticia que acompaña la imagen sea verdadera o falsa.
Guido Süller, Matías Alé y muchos otros personajes de la televisión argentina (y si indagamos encontraremos muchos más en el resto del mundo) matarían por estar en una posición como la de ella: ser protagonista sin necesidad de mover un dedo ni transpirar.