CANELONES
Una investigación administrativa de la Intendencia de Canelones determinará si fue correcto o no el procedimiento por el cual tres inspectores aplicaron dos multas de tránsito a dos extranjeros que viajaban en un auto alquilado. Las multas fueron comunicadas de inmediato a la empresa de alquiler de autos. El argentino y el estadounidense de origen finlandés pagaron unos US$ 375 antes de salir del país.
Luego de atravesar esta experiencia, el inversor Jouko J. Rissanen contó en un correo electrónico que su molestia era tal que dejaría sin efecto dos proyectos de inversión inmobiliaria por unos US$ 3,5 millones que estaba a punto de cerrar en Montevideo.
Si bien un funcionario de la empresa de alquiler de autos dijo a El País que es "normal" que inspectores y policías se comuniquen con las firmas en cuanto un cliente es multado, fuentes de la dirección de Tránsito de la Intendencia de Canelones adelantaron a El País que se está recopilando la información del episodio.
La administración evaluará si el procedimiento fue el correcto en este caso, para lo cual está intentando contactarse con el propio denunciante, que se fue de Uruguay hace algunos días.
A su vez, una agencia de promoción de inversiones está interesada en entrar en contacto con el frustrado inversor, para ponerse a las órdenes e intentar que no abandone sus proyectos en Uruguay.
De acuerdo a su relato, Rissanen y su abogado, el argentino Fernando Mazzoni, se detuvieron para consultar a un grupo de inspectores cómo llegar al Aeropuerto de Carrasco.
Los extranjeros sostienen que los funcionarios mostraron poca disposición a ayudarlos y, sin embargo, les impusieron dos multas: una por cruzar una luz roja en Avenida de las Américas -algo que niegan haber hecho- y otra porque el acompañanete no llevaba puesto el cinturón de seguridad - cosa que reconocen que efectivamente era así-.
Fundó y vendió cinco firmas de medicina
Jouko J. Risanen hizo fortuna con cinco compañías médicas que inició y luego vendió. Tiene un apartamento en Punta del Este y terrenos en José Ignacio. De acuerdo a lo que manifestó antes de retirarse airado del país, tenía resuelto comprar un hotel en la Ciudad Vieja (por unos US$ 2 millones) y un predio en Villa Biarritz (US$ 1,5 millones) para construir un edificio.