ALUR comenzará a repagar en 2011 parte de los US$ 75 millones que le transfirió Ancap para el montaje de su complejo industrial. Mientras, espera la autorización del ente estatal para que pueda financiar sus nuevas inversiones por su cuenta.
El director ejecutivo de ALUR, Leonardo de León, dijo a El País que hasta el momento la empresa basó su desarrollo industrial, operativo y agrícola con el aporte exclusivo que realizaron sus dos accionistas: Ancap (90%) y Pdvsa (10%).
"Lo que estamos planteando es realizar un cambio estructural. Es decir, lograr que todo el financiamiento que tenga que realizar ALUR a futuro sea por sus propios medios", explicó De León.
El funcionario señaló que cualquier empresa requiere tener habilitada una línea de crédito para adquirir ciertas materias primas. "No queremos ser más dependientes de los accionistas", afirmó. En ese sentido, el director de ALUR adelantó que ya se está negociando con algunas entidades financieras que estarían dándole posibilidades a la empresa de obtener líneas de créditos. Asimismo, agregó que "hay interés" de fondos de inversión del exterior y locales que estarían dispuestos a prestar financiamiento.
De León explicó que se solicitó al directorio de Ancap a que habilite "un aval" para que la firma pueda operar por su cuenta. "Obviamente tiene activos (por ALUR) que pueden servir de garantía, pero en este caso sería Ancap", puntualizó.
El año pasado se produjo el primer ejercicio en el que ALUR terminó con un balance positivo, que sumó US$ 2,8 millones.
Según informó De León, Ancap es la empresa a la que le deben el mayor volumen de dinero por ser la socia mayoritaria. Solamente para el montaje de todo el complejo industrial en Bella Unión el ente petrolero le prestó unos US$ 75 millones. El complejo, comprende la producción de azúcar, raciones para alimento animal, energía eléctrica y etanol.
"Este año recién terminamos con la última etapa del proyecto que es la venta de energía eléctrica. El año que viene ya es un ejercicio con la producción a tope de todos los procesos industriales. Ahí comenzaremos la etapa de repago que tiene este proyecto que es de 15 años", informó el director de ALUR.
Expansión. Otro de los objetivos que aspira instrumentar ALUR, si se la autoriza a endeudarse por su cuenta, es la financiación de proyectos para la producción de biocombustibles. En ese sentido, De León dijo a El País que actualmente se está en proceso de análisis de la tecnología tanto de la nueva destilería que se va a instalar en Paysandú como de la otra planta de biodiesel que se montará en Montevideo.
El proyecto de Paysandú está diseñado para la producción de 70 millones de litros de alcohol anuales en base a granos, en particular con sorgo granífero. La destilería de Bella Unión tiene una capacidad de 23 millones de litros.
El director de ALUR destacó el impulso que dará este proyecto a la siembra de sorgo dentro de los cultivos de verano, que es clave para la rotación de los suelos agrícolas.
En los últimos años la superficie destinada a este grano no ha sido muy significativa ya que no cuenta con un mercado a futuro y la demanda interna es muy limitada. Además la exportación es prácticamente nula. "ALUR le dará la oportunidad a los productores de tener un mercado seguro para este grano una vez que se instale la destilería", resaltó.
En este emprendimiento, ALUR tendría la participación exclusiva en la elaboración del etanol pero "estará abierta a la asociación con privados" en la producción de raciones y la generación de energía eléctrica, anunció De León.
Por otro lado, la segunda fase del proyecto de biodiesel incluye el montaje de una nueva planta con una capacidad de 60 millones de litros que se sumará a la producción actual de 18 millones de litros anuales con los que cuenta la planta que tienen en sociedad Cousa y ALUR. Este proyecto, también se abrirá a privados para que puedan asociarse en la producción de energía y raciones.