El cigarrillo electrónico que se vende como solución para dejar de fumar "sabotea la estrategias de la OMS" en su lucha contra el tabaquismo, dijo Eduardo Bianco, director regional de la Alianza para el Convenio Marco (FCA) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Uruguay.
El cigarrillo electrónico "es una herramienta que sabotea las estrategias para impulsar a los individuos a dejar de fumar", dijo Bianco, en el marco de la Conferencia de las Partes para el Convenio Marco de la OMS que cerró ayer en Punta del Este.
El denominado cigarrillo electrónico o "e-cigs" es un cilindro que funciona con pilas, y al ser aspirado por el consumidor, dispersa vapor de nicotina y propilenglicol (líquido que se utiliza como refrigerante o anticongelante) en los pulmones.
El producto, inventado en China en 2004, es vendido en varios países como una solución menos nociva para los fumadores que los cigarrillos tradicionales y como un objeto que ayudaría a los consumidores a poner fin a su adicción.
Sin embargo, hay quienes dicen que su uso no pone fin al hábito de fumar.
Los cigarrillos electrónicos "están siendo comercializados a los fumadores para su uso en lugares donde no se permite fumar", comentó por mail a la AFP desde Estados Unidos Danny McGoldrick, de la ONG Tobacco-Free Kids.
Según un informe de la secretaría del Convenio Marco divulgado en la conferencia de Punta del Este, el aumento del consumo de los cigarrillos electrónicos coincide con la aplicación de la leyes propiciadas por la OMS que incentivan la creación de lugares libres de humo de tabaco.
En Uruguay está prohibida la comercialización de estos cigarrillos electrónicos.