Parece chiste

Diego Armando Maradona cumplió 50 años el sábado 30 de octubre, tres días después de que la Argentina se sintiera conmovida por el episodio que enlutó su bandera. Se ha comentado que, antes de que ello ocurriera, EL DIEZ habría expresado el deseo de celebrar "su" fecha en la mayor intimidad: cabría decir en la doble intimidad, ya que, como se sabe, existe un biombo que separa a sus viejos amores de los más recientes, para evitar peligrosos contactos entre Montescos y Capuletos. Argumentó que su desilusión por el fracaso de la selección que dirigió (¿?) en Sudáfrica, le restaba ánimo para cualquier tipo de celebración. Y eso que llegaba a su onomástico, con una distinción "fresquita" conferida por la Cámara de Senadores de la Nación: había recibido en el Salón de las Banderas, el Premio Delfo Cabrera 2010 al "Deportista Ejemplar".

Es de suponer que tal premiación debió estar fundamentada en la trayectoria de Maradona, adentro y afuera de las canchas. Su nutrido "curriculum" incluye facetas que explican los merecimientos acumulados por el protagonista para lograr, con justicia, la definicion de Ejemplar.

Debe creerse sucursalero de Dios en la Tierra (cuando no el propio Dios) hasta erigirse en devoto apasionado de lamentables figuras de la historia contemporánea: desde rodearse de amigotes que "el oro le produjo", hasta pronunciar frases para la posteridad en defensa de la democracia auténtica (sí, ¿eh?) y de los derechos humanos; desde agraviar a quien se le cante, hasta cometer obscenidades increíbles ante estadios repletos; desde mofarse delos ingleses ("los que nos robaron las Malvinas") que se comieron el famoso gol con la mano (al parecer, el hand lo hizo justamente Dios) hasta pensar, parodiando a Luis XIV, "El Fútbol Soy Yo"... a este astro máximo de la constelación del balompié mundial se le ha permitido en su patria, lo que no se le permitió a nadie en cuanto a excesos de todo calibre.

El Senado de una Argentina "maradoniana" y "tinellizada" (el "showman" también cumplió medio siglo por esos días) no pudo encontrar personaje más relevante, ni figura más emblemática para exhibir como valor a imitar: si es verdad que fue un futbolista fuera de serie (lo de "el mejor de todos los tiempos" es tema de polémica) es igualmente cierto que, al menos en la mitad de su cincuentena, Maradona ha sido presa de todas las turbulencias que torturan la mente y trastornan la conducta.

Cierro repitiendo el título: PARECE CHISTE.

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