La demolición del Cilindro costaría a la ciudad alrededor de US$ 800.000, informó ayer a El País el secretario general de la Intendencia de Montevideo, Ricardo Prato.
Si bien la comuna aún no ha adoptado una decisión en cuanto al futuro del hasta hace poco mayor estadio cerrado del país, su eliminación es una de las alternativas barajadas.
En este momento una empresa contratada por la IM está realizando el acarreo de escombros del interior de la estructura. Prato indicó que la tarea supone el retiro de unas 800 toneladas de material de desecho luego del colapso del techo.
Mientras se procesa este trabajo, que demandará varios días, la comuna espera por los informes técnicos antes de tomar decisiones.
Por un lado, aún no se completó el informe de la Dirección Nacional de Bomberos que debe establecer cuáles fueron las causas que originaron el incendio aéreo que provocó el colapso del techo. Aunque la principal hipótesis es que se trató de un fallo en las instalaciones eléctricas, el mismo debe ser probado por los peritos.
Asimismo, se espera por un informe de la Facultad de Ingeniería y otro del LATU en torno a las condiciones generales del estadio municipal.
De todos modos, la IM cuenta al menos con dos propuestas concretas para el futuro del emblemático estadio.
En tal sentido, el jerarca dijo que la Intendencia maneja una propuesta de la Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB) para construir un complejo polideportivo en el lugar y que esta iniciativa podría complementarse con el proyecto de la Feria de Valencia (España), para construir un predio ferial con una inversión de US$ 200 millones.
Prato informó que unas diez personas se quedaron sin empleo por el derrumbe del Cilindro y que el sereno, que residía en el lugar, tendría "otra propiedad para vivir".