Al finalizar su visita a Santiago de Compostela y Barcelona, el Papa Benedicto XVI defendió el matrimonio tradicional y rechazó el aborto, en una celebración que estuvo precedida de protestas y donde participaron 46.000 personas.
El Papa Benedicto XVI puso fin a su visita a España en Barcelona, después de haber pasado el sábado en Santiago de Compostela, donde denunció el regreso a España de un movimiento anticlerical "agresivo".
Uno de los momentos más esperados de su visita a Catalunya fue la celebración en la Sagrada Familia. El templo, que comenzó a ser edificado por Antoni Gaudí hace 128 años, fue finalmente consagrado como basílica, a pesar de que aún faltan 16 años de trabajo para que se complete la obra que se financia exclusivamente con donativos.
En el interior del templo, donde desde ahora se podrá celebrar Misa, había unas 6.000 personas. Afuera había miles más, algunos ubicados en la plaza de toros La Monumental, siguiendo la celebración por pantallas gigantes. Los reyes, Juan Carlos y Sofía, estuvieron en el templo.
En su homilía el Papa defendió a la familia tradicional, enfatizó su rechazo al aborto y ratificó que la Iglesia promueve en todos los planos el respaldo del orden natural del matrimonio integrado por un hombre y una mujer. En España aprobaron el matrimonio homosexual y también el aborto. La norma lo permite dentro de un plazo de 14 semanas, de manera excepcional hasta las 22 semanas de embarazo y sin límite de tiempo en caso de "enfermedad extremadamente grave e incurable del feto".
Benedicto XVI expresó este rechazo al aborto, pidiendo al Estado que "defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción", y que "la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica social y legislativamente".
El eje del sermón del Papa, sin embargo, fue el análisis de la relación entre belleza y religión, y aseguró que la Sagrada Familia es una "admirable suma de técnica, arte y fe", y calificó a Gaudí como "arquitecto genial y cristiano consecuente".
También recordó los cambios que hubo en el mundo desde 1882, cuando se comenzó a construir el templo que bendijo. "Se concretaron grandes progresos técnicos, sociales y culturales. No podemos conformarnos con esos progresos. Junto a éstos deben estar siempre los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso entre un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana", enfatizó.
"Por eso la Iglesia insta a adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado", recomendó.
A continuación tuvo lugar el rito de bendición, por el cual el Papa dedicó la iglesia y el altar a la Sagrada Familia. Al momento de la comunión, unos 300 sacerdotes distribuyeron fuera del templo 40.000 hostias consagradas durante la Misa.
Al finalizar, el Papa estuvo en un centro benéfico para niños discapacitados, donde pidió "respeto a la vida" a pesar de los "nuevos desarrollos tecnológicos". Luego fue recibido por el presidente de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y finalmente tuvo un encuentro con cada uno de los reyes.
El Rey Juan Carlos dio el discurso de despedida: "Han sido dos jornadas especialmente gratas y llenas de emociones, de indudable significado para la Iglesia Católica y para España. Santiago de Compostela y Barcelona no olvidarán vuestra visita", dijo al Papa.
Pedido: "Que el Estado defienda la vida como sagrada e inviolable desde la concepción".
REACCIÓN DE LOS CATALANES
RECHAZO "YO NO TE ESPERO"
Antes de que Benedicto XVI llegara a la Sagrada Familia, unos 200 gays y lesbianas se intercambiaron públicamente un beso en señal de protesta. El papamóvil pasó a pocos metros de ellos, que al cabo de la celebración ya eran unos 2.000. La mayoría eran jóvenes convocados por el sindicato anarquista CNT y grupos "antisistema". Bajo el lema "ni Papa ni hostias" y "Yo no te espero", leyeron manifiestos donde condenaron la posición de la Iglesia ante el matrimonio homosexual, el aborto y el papel de la mujer. Desde un escenario interpretaron sátiras, como una canción diciendo "Benedicta, Benedicta, tu pluma se ve desde la luna", que las feministas finalmente silenciaron porque consideraron que criticar mediante la feminización iba en contra de su lucha en favor de la mujer.
APOYO "ESTA ES LA JUVENTUD DEL PAPA"
El Papa llegó a Barcelona el sábado de noche y, a pesar de que no estaba previsto que saludara a los catalanes desde el Palacio Episcopal, muchos jóvenes lo estuvieron esperando desde la tarde en la explanada de la catedral, contigua a la sede, con cánticos y oración. Con el correr de la tarde se fueron sumando familias que llevaban banderas papales y españolas, y se oían aplausos y cánticos con frases como "esta es la juventud del Papa", "viva el Papa" o "sí, sí, sí, el Papa ya está aquí". Poco después de la llegada del Pontífice a la sede se abrió la puerta del balcón adornado con una bandera del arzobispado de Barcelona, y aparecieron Benedicto XVI y el arzobispo de Barcelona, el cardenal Lluís Martínez Sistach. Aunque no tenían micrófonos, se dirigieron a la gente, que respondió con más cánticos.