La vida del médico en el interior profundo

Salud Rural. El 80% de los médicos del país están concentrados en Montevideo y Canelones El gobierno fomentará la radicación de profesionales en el interior Lo difícil es el "desarraigo", dicen | Buscan generar opciones atractivas para los médicos

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FEDERICO CASTILLO

Montevideo y Canelones concentran al 80% de todos los médicos que hay en Uruguay. Al norte del Río Negro se advierte mayor déficit de profesionales. El MSP busca llevar la asistencia al medio rural, donde muchos dicen es difícil radicarse.

"Pesan la soledad intelectual y la soledad física en el momento de tomar las decisiones", reflexiona Ramón Soto, el único médico residente en la zona rural de Salto. Un 6 de junio de 1989, recién egresado y con solo 25 años, se instaló en la policlínica de Valentín y ya lleva 21 años recorriendo el interior profundo del departamento.

"Yo perdí el vínculo con mi familia, el de estar con mis padres, mis amigos, pero cuando elegí esta carrera, también elegí un desafío. Y si bien yo no he hecho nada, encuentro que aún está todo para hacer", agrega.

Pablo Álvarez Peña tiene 31 años y es el encargado de una policlínica en la zona rural de Carreta Quemada, a 30 kilómetros de la ciudad de San José. Viaja todas las semanas y durante cuatro horas recibe un promedio de 20 pacientes, muchos de los cuales tiene que derivar a policlínicas especializadas o les indica estudios que deben realizarse en la capital del departamento.

Para él las condiciones en que desarrolla su tarea "no son malas". Dice que los vecinos tienen sentimiento de pertenencia hacia la policlínica y complementan el esfuerzo oficial con aportes propios. A su criterio los impedimentos mayores para que un médico resida con su familia en el medio rural están en el "desarraigo cultural" que pueden sufrir.

Según las últimas cifras divulgadas por el Sindicato Médico, en Uruguay hay 14.726 médicos en actividad en todo el país. En Montevideo están radicados 11.455 de ese total y en Canelones unos 1.034. Entre los dos departamentos se llevan el 80% de los profesionales. Claro que se trata de los dos departamentos más populosos, pero el desequilibrio con respecto al resto del territorio nacional resulta evidente.

Mientras en Montevideo hay un médico cada 116 habitantes, en la otra punta del país, en Artigas, hay uno de estos profesionales cada 808 habitantes.

Los usuarios de la salud del interior tienen reclamos de todo tipo, pero el que más se escucha es la falta de médicos en sus localidades. La mayoría de los profesionales siguen eligiendo vivir y trabajar en la capital.

"Hay una especie de enamoramiento de Montevideo que requerirá un estudio más profundo, pero que es real", sostiene Pablo Acosta, un médico que hizo el camino inverso a muchos: nació en Montevideo y se radicó como profesional en Melo. "La gente se siente atraída por Montevideo y Canelones y eso genera un concepto erróneo, como que los médicos del interior están en un nivel formativo y académico inferior a la capital y no quieren perder eso que es un mito", añadió.

Acosta considera que los médicos no se radican en el interior por temor a perder el vínculo con la parte académica, y por una "cuestión de status".

Este centralismo es algo que el actual gobierno identificó como un problema y apunta con políticas concretas a su disminución. Lo que más les inquieta a las autoridades sanitarias no es tanto la carencia de médicos generales y especialistas en áreas urbanas sino en el medio rural.

El viernes 29 de octubre el presidente José Mujica presentó en Paysandú -casualmente al norte del río Negro donde el déficit se hace más patente- el Programa de Salud Rural con el objetivo de llevar "calidad asistencial" a todos los uruguayos y la intención de fomentar el trabajo médico en el interior del país. Ahora los profesionales tienen la palabra.

"Los médicos no van a quedar aislados", anima Soto sobre los planes del gobierno. "No van a estar solos porque va a existir un acompañamiento institucional tanto de lo público como de lo privado y van a tener la posibilidad de desarrollar no solo la parte de la medicina, sino la de arte porque aquí se exige mucho de lo artesanal, porque si uno no lo sabe o no lo aprendió, aquí lo va a tener que inventar", dice desde su policlínica de Valentín.

"Cada día que uno se levanta no sabe con qué se va a encontrar; para el médico rural no es una rutina el servicio, le puede tocar de todo", agrega.

Soto recibió elogios del propio ministro de Salud, Daniel Olesker, cuando el lanzamiento del Plan de Salud Rural. "Si en el área rural se encontraran 30 profesionales como el doctor Soto, muy diferente sería el problema de la salud de los habitantes", dijo el ministro.

El directivo de la Federación Médica del Interior (FEMI), Carlos Cardoso, asegura que para algunas especialidades existe menos radicación en departamentos como Rivera o Artigas, "y ni que hablar las zonas rurales", destacó.

Gretel Ferrari trabajó durante años en una policlínica rural de Santa Rosa, donde hoy es alcaldesa. Dice que allí las condiciones de trabajo son "muy diferentes" a las que se encuentra en el sistema privado, por ejemplo. Eso se siente en la falta de apoyo en recursos humanos y tecnológicos. Cuando ejercía en soledad la policlínica, estaba a cargo de todo. "Las cosas se hacían pero costaba mucho más", recuerda. Eso sí, rescata como positivo el relacionamiento directo con la comunidad y el entorno del paciente.

Ferrari reflexionó que la falta de una infraestructura adecuada conspira para que el médico decida radicarse en el interior. Para la flamante alcaldesa, el modelo del médico en soledad ya no existe. "Ya no está más aquel doctor que iba con su maletín y su estetoscopio; el solitario ya no existe en la medicina", señala.

Acciones. Más allá de lo concreto del plan de Salud Rural, que se comenzará a implementar en forma gradual desde el 2011, el ministro Olesker anunció en más de una ocasión algunas acciones puntuales que incentiven la radicación de médicos en el interior del país.

Los estímulos pueden ser económicos, reflejado en lo salarial, pero también en ciertas facilidades para el acceso a servicios o a viviendas que hagan más fácil su asentamiento.

Cardoso dijo que hasta el momento no se ha advertido que este tipo de idea pase del plano de lo teórico a los hechos, pero advirtió que si eso ocurre lo fundamental es contener al médico de forma que no se sienta aislado del mundo, que pueda seguir capacitándose en los avances médicos.

Olesker dijo que para "el compañero Pepe" el mantenimiento de la población en el medio rural es un "objetivo estratégico". Y para que la gente se establezca en ese ámbito es fundamental acercarle un servicio de salud digno.

El programa busca garantizar que los derechos que el Sistema Nacional Integrado de Salud otorga a todos los habitantes del país lleguen efectivamente a los trabajadores rurales y a sus hijos. "En la práctica esto no se cumple", admitió el ministro Olesker. El programa enfrenta tres desafíos: mejorar la accesibilidad, lograr la atención integral y garantizar la continuidad de los servicios. (Producción: Luis Pérez en Salto, Patricia Mango en Canelones, Néstor Araujo en Cerro Largo y José Luis Álvarez en San José).

Un ómnibus recorre el Tacuarembó profundo

TACUAREMBÓ | J. ESTEVES

La salud ha llegado a los puntos más difíciles en el interior rural del departamento de Tacuarembó, gracias al proyecto Nodos de Salud, impulsado por la Intendencia de Tacuarembó junto a otros socios del Estado y con el aporte de la Comunidad Europea que auspició el programa con 849.000 euros.

Con un ómnibus que funciona como consultorio se ha recorrido todo el interior del departamento. El objetivo es prevenir y promocionar diferentes áreas de la salud. Se han realizado talleres de alimentación saludable, talleres de educación bucal, exámenes de papanicolau, carné adolescente, entre otros estudios.

El proyecto cuenta actualmente con 20 nodos periféricos que se basan en cuatro pilares: uno es la participación comunitaria, con el abordaje social a través de su ejecución metodológica con la participación de los usuarios. El segundo es la atención y promoción de salud, el tercero la participación interinstitucional para generar mayor eficiencia en los servicios, y el cuarto es la formación y el fortalecimiento de los recursos humanos locales.

Solo en septiembre se realizaron 58 estudios de papanicolau, se entregaron 73 kits bucales, y se completaron así 3.173 desde que comenzó el proyecto en diciembre de 2009.

Se hizo atención odontológica en las escuelas de Punta de Cinco Sauces y Carpintería y en el área de la Salud Mental se realizaron talleres sobre vínculos saludables, límites y el rol de padres.

Desde diciembre de 2009 hasta julio de 2010, el proyecto Nodos de Salud atendió a 12.312 personas en 646 eventos realizados en la zona rural de Tacuarembó.

La idea es llegar a los lugares que habitualmente la salud no llega en las mejores condiciones. En varios puntos de la zona rural se instalaron por primera vez consultorios odontológicos.

Ahora, las instituciones que sostienen económicamente al proyecto apuntan a incorporar a un nuevo socio para asegurar su continuidad. En Nodos trabajan 54 personas y tiene un presupuesto mensual de $ 900.000 para su correcto funcionamiento, de los cuales $ 600.000 son destinados a recursos humanos. El aporte de la Comunidad Europea vencerá en diciembre y la idea de los actuales integrantes del proyecto es involucrar a las instituciones de la salud para que participen en esta iniciativa.

Mejores sueldos y un "buen ambiente"

Para el presidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), Julio Trostchansky, existen dos formas de generar políticas de retención de especialistas, ya sea para evitar la emigración o para facilitar el asentamiento en algún área determinada.

Una es a través de una oferta económica superior; otra, generando condiciones de trabajo atractivas para el profesional. "En las encuestas médicas nacionales hemos constatado que uno de los principales motivos de la emigración médica no es el económico sino otros factores: la posibilidad de trabajar en un solo centro hospitalario, en condiciones edilicias adecuadas y con recursos técnicos modernos", señaló Trostchansky.

"Si podemos generar condiciones de trabajo con esas características, y en un entorno que contemple la vida familiar y la crianza adecuada de los hijos, las posibilidades de afincarse en el interior serán más tentadoras", agregó.

Facultad. Otra medida que puede favorecer la radicación de médicos en el interior es el comienzo de cursos de la carrera de Medicina en Paysandú y Salto.

El decano de la Facultad de Medicina, Fernando Tomasina, aseguró al Diario Cambio de Salto que está previsto que en 2012 quede habilitada la carrera de doctor en Medicina y todas las carreras de la Escuela de Tecnología Médica.

Tomasina destacó que hay una comisión trabajando en Montevideo con integrantes de la Regional Norte y la Casa de Paysandú para concretar este plan. Según el decano, durante 2011 se dedicarán a fortalecer la propuesta y lograr tener las 21 carreras en el litoral del país previstas por la Universidad de la República.

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