La población de Japón envejece más rápido que la de Europa, pero su tasa de desempleo es mejor que la de Estados Unidos. En Dinamarca, la población en edad laboral ya se está reduciendo, pero una mayor proporción de esa población más chica ya está trabajando.
En efecto, varios países europeos han cambiado mucho más de lo que le es reconocido por otros, especialmente por los estadounidenses. En un informe que será difundido en breve, el Instituto McKinsey Global (MGI) proclama el progreso no reconocido de los mercados laborales de Europa. Pese a un crecimiento mucho menor de su población, los 15 miembros de la Unión Europea, que son de Europa Occidental, crearon más empleos que Estados Unidos entre 1995 y 2008. Contrarrestaron su demografía adversa mediante la reducción de sus tasas de desempleo y el impulso a la participación en el mercado laboral. Por ejemplo, la participación de las mujeres en edad laboral en la fuerza de trabajo creció 11 puntos porcentuales entre 1990 y 2010.
Los 15 miembros de la UE, anteriores a la ampliación de ésta, obtienen menos rendimiento laboral de su población que Estados Unidos (733 horas anuales por persona contra 913 en Estados Unidos). Sin embargo, la brecha se está cerrando. Para reducirle más, Europa no necesariamente tiene que ser como Estados Unidos. Puede mejorar su actuación simplemente adoptando en todos lados las mejores prácticas del propio continente. Hay avances siguiendo esos lineamientos. Grecia está modificando sus normas laborales y España acaba de aprobar una reforma modesta. Pero, todavía queda mucho por hacer.
En Suecia, el 88% de las mujeres entre 25 y 54 años participa del mercado laboral. Ayudan las facilidades que otorga el país para la atención de los niños en las horas diurnas porque están reservadas, en gran medida, para los trabajadores, y el hecho de que las parejas llenan por separado sus declaraciones de impuestos, lo que impide que los hogares sean golpeados por tasas impositivas marginales más altas sobre su segundo ingreso.
PRODUCTIVOS. Una proporción más grande de personas de edad más avanzada continúa en la fuerza laboral, en Suecia, que en el resto del continente. Un motivo es que generan beneficios de retiro más altos por cada año que sigan trabajando después de los 61. Si otros europeos entre 55 y 64 años fueran tan productivos como los suecos de más edad, el continente reduciría la brecha en materia de rendimiento laboral por horas con Estados Unidos en casi la cuarta parte, según MGI.
El resto de Europa también puede aprender de los esfuerzos realizado por Dinamarca para vencer el desempleo, así como del éxito de Holanda en lograr que los jóvenes comiencen a trabajar.