El papa Benedicto XVI llegó a Santiago de Compostela y llamó a un "encuentro" entre fe y laicismo en Europa y no a un "enfrentamiento", en un momento en que en España es "muy fuerte" el choque entre fe y modernidad.
El Papa fue recibido por el príncipe heredero de la Corona, Felipe de Borbón, su esposa, Letizia, y miembros del gobierno español y otras autoridades políticas y religiosas.
En declaraciones en el avión que le llevaba a España, el Papa llamó a un "encuentro entre la fe y el laicismo y no a un enfrentamiento" en Europa. "La fe debe seguir renovándose para llegar a encontrarse con el laicismo", apeló.
Miles de personas hicieron cola durante toda la noche para asegurarse un lugar en la Plaza del Obradoiro, donde oficiará una multitudinaria eucaristía el Papa Benedicto XVI en el marco de su visita a Santiago de Compostela, lugar al que arribó esta mañana.
"Estamos aquí desde las seis y media de la tarde de ayer (viernes)", dijo a la AFP José Antonio, monje del monasterio benedictino de Samos. Acompañado por sus compañeros, Juan Luis y Luis Alberto, y armados sólo con un pequeño taburete en el que "nos hemos ido turnando para dormir", los tres religiosos han pasado la noche a la espera del Papa.
Ellos, como otras miles de personas de todas las edades, desde niños de corta edad a ancianos, quieren asegurarse alguna de las alrededor de 5.500 sillas dispuestas por la organización para el público en la plaza del Obradoiro, frente a la catedral de Santiago.
"El Papa tenía que venir. Estamos en Año Santo", recuerda el joven Joaquín, de 14 años, que ha venido en compañía de una veintena de compañeros y profesores del colegio Montecastelo de Vigo. Estos jóvenes también pasaron la noche en la cola de entrada a la plaza.
"En cuanto nos sentemos nos pondremos a dormir" hasta la hora de la llegada del Papa, tercia Gonzalo, de 14 años, quien, sin embargo reconoce que han pasado una noche divertida con el resto de fieles con música, canciones y juegos.
Los colores blancos y amarillos del Vaticano, una gran pancarta con el lema "Vigo con el Papa" e, incluso, una bandera de Chile, se podían ver en la colorida fila de personas en busca de su asiento. Para estos incondicionales del Papa, su sitio vale su peso en oro, ya que una vez que se llene el cupo, se cerrará la plaza y no se permitirá el acceso a nadie más.
"Los que estén dentro no podrán salir de la plaza y a cada uno se le dará una tarjeta para que sepa donde está", dice a la AFP Felipe Rosario, encargado de voluntarios.
El Papa visitará la catedral y oficiará una misa, antes de viajar a Barcelona, donde el domingo consagrará el templo de la Sagrada Familia.
AFP