Pedro Almodóvar celebró con gazpacho, pero las primeras críticas recibidas por la versión musical de Broadway de su film "Mujeres al borde de un ataque de nervios" no parecen justificar mucho festejo.
El cineasta español acudió al estreno neoyorkino de la versión escénica, angloparlante y musical de su película de 1988, que tuvo lugar el pasado jueves en el Belasco Theater, y emitió algunas expresiones de satisfacción en la fiesta que tuvo lugar después, pero los críticos se mostraron menos entusiasmados. Mucho menos.
El musical llegó a uno de los escenarios mayores del teatro neoyorkino sin cumplir con un requisito habitual en la profesión: el paso previo por salas menores, proceso que a menudo permite ajustar detalles en función de las reacciones del público antes de llegar a Broadway. La puesta en escena de Mujeres al borde de un ataque de nervios implicaba, empero, complicaciones técnicas que hacían inviable el procedimiento en este caso. Estrenar directamente en Broadway era por cierto un riesgo, pero los productores decidieron tomarlo.
Sin participar directamente en la producción, Almodóvar siguió de cerca la preparación del proyecto, que tardó tres años en armarse y llegar finalmente al público. "En el montaje hay una reflexión sobre la estética de todas mis películas de la década de los ochenta", sostiene Almodóvar.
En líneas generales la adaptación sigue la anécdota de la película original de Almodóvar acerca de las complicadas relaciones sentimentales de cuatro mujeres y los hombres que entran y (sobre todo) salen de sus vidas. Patti LuPone, Brian Stokes Mitchell y Sherie Rene Scott encabezan un elenco que también incluye a Laura Benanti (ganadora del premio Tony) y al finalista de American Idol Justin Guarini. Y las referencias a la España de los ochenta son constantes: en algunos casos siguen a la película original, en otros ayudan a ambientar escenas nuevas. El primer número musical es un canto de amor a la ciudad de Madrid.
SENTIMIENTOS. "Me ha emocionado que la primera canción en este musical, interpretado en inglés y absolutamente americano, fuese este canto a la ciudad", ha dicho Almodóvar tras la gala incial.
Los críticos han parecido emocionarse menos. El influyente Ben Brantley, del New York Times, sostiene que aunque está "repleta de talento y creatividad y con un reparto que brilla con varios premios Tony", la versión musical de Mujeres al borde de un ataque de nervios es "una triste víctima de su propia mente dispersa".
"Uno podría argumentar (si se sintiera generoso) que Mujeres... simplemente refleja el temperamento de los inquietos, insatisfechos personajes, que siguen buscando el amor en lugares equivocados", continúa Brantley, quien sostiene igualmente que "están dando la droga equivocada en el Belasco Theater". La frase alude al hecho de que todo el mundo consume Valium en la obra, y que lo que correspondería en realidad sería la administración de Ritalina por vía intravenosa (referencia a un medicamento que se utiliza para tratar a los niños con trastorno de déficit de atención por hiperactividad). Otros comentarios apuntan en la misma dirección.
Charles McNulty, del Los Angeles Times, sostiene que "la gracia de la película de Almodóvar era la profunda sencillez en su carrusel de verdad emocional. Tristemente, esa cualidad se ha perdido en la versión de Broadway". Y el Wall Street Journal agrega: "Es como si hubieran intentado convertir Disparen sobre el pianista o Alas del deseo en una Big Mac musical. Y el resultado, no del todo sorprendente, es una fruslería con poco sabor".
(BASADO EN AGENCIAS)
Película que fue un reflejo de su tiempo
Más allá de lo que digan los críticos, Pedro Almodóvar admite que adaptar un film suyo fue un reto que le proporcionó abundantes satisfacciones, especialmente porque estaba feliz con la continua asesoría que le pedía el escritor del libreto. Admite empero que había riesgos.
"Parece que la película y el musical) son muy similares, pero el teatro es un elemento completamente diferente, basado en el actor. En el primer borrador que hizo Jeffery Lane, él cambió mucho de mi guión, aunque mantuvo el respeto por el espíritu de la película``, señala el cineasta. La película se realizó a finales de los años ochenta, y Almodóvar representó los cambios de actitud en la España posfranquista, cuando ocurrió lo que el director llama "una revolución cultural contra la rigidez cristiana". Pero los tiempos han cambiado. "Creo que está peor que antes, que hace 20 años, incluso en España``, sostiene. "Somos una democracia gigante y quizás estamos felices en este momento, pero creo que se puede decir que ahora tenemos en general más problemas".