Los candidatos brasileños buscan votos en los estados más grandes

Campaña. Rousseff y Serra tienen tres días para captar a los indecisos

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BRASILIA | AFP Y ANSA

Cuando quedan sólo 3 días de campaña para las presidenciales de Brasil, los candidatos ponen los medios para captar a los indecisos que hay entre los 56 millones de habitantes de los principales distritos: Rio de Janeiro, Sao Paulo y Minas Gerais.

La oficialista Dilma Rousseff y el opositor José Serra se enfrentaron nuevamente en un debate televisado anoche, el penúltimo antes de los comicios del próximo domingo en Brasil. La estrategia de los presidenciables en la recta final de la campaña es confrontar las ideas propuestas, y no tanto entrar en los temas espinosos que estuvieron marcando el paso en las últimas semanas, como el aborto y la religión.

En grandes líneas, la favorita del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva se está concentrando en profundizar en los puntos débiles de Serra mientras estuvo a la cabeza del Estado de Sao Paulo. Además, reitera los logros del gobierno que ella integró e insiste en el asunto de la privatización de empresas estatales.

Por el lado del candidato socialdemócrata, sus asesores sugieren que refuerce las propuestas sociales para atraer al electorado proveniente de los sectores socioeconómicos de menores recursos, mayoritariamente volcado al oficialismo.

Antes del debate, los dos candidatos hicieron ayer proselitismo en Sao Paulo, después de pasar el domingo en Rio de Janeiro. Rousseff se reunió con los presidentes de las agrupaciones aliadas al Partido de los Trabajadores (PT), y Serra participó en una reunión en la Academia Brasileña de Ciencias.

De cara a la votación del domingo, los candidatos tienen 3 días y un nuevo debate para hacer campaña e intentar conquistar el voto del 6% de los electores que todavía se dicen indecisos. También deberán lograr que la gente concrete su apoyo en votos, ya que se teme un alto grado de abstención porque el próximo fin de semana es largo.

Según las últimas encuestas, la ex ministra jefe del gobierno de Lula cuenta con un 50% de la intención de voto, sobre 40% del ex gobernador de Sao Paulo.

"Esta campaña declinó de la política, presentando un escenario ocupado por un único actor, el gobierno y sus acciones", estimó el politólogo Luiz Werneck Vianna en su columna del diario económico Valor, al subrayar que los candidatos aún carecen de programas políticos y han dejado afuera de las discusiones temas importantes como la reforma agraria, el medio ambiente y el futuro de la industria ante la valorización del real.

Este asunto reclama especial atención por parte de Rousseff y Serra, a quienes les exigen claridad respecto a su estrategia para hacer frente al "Super-Real", la moneda que más se valorizó en el mundo: desde que Lula asumió, el dólar norteamericano perdió poco más del 100% de su valor frente al real. Los industriales y exportadores exigen la adopción de medidas que permitan recortar el avance de la moneda norteamericana y, atendiendo a estos reclamos, el gobierno está comprando más dólares y aumentó los impuestos al ingreso de capital extranjero para renta fija.

En este panorama, Rousseff sostiene que la principal tarea es combatir "el flujo de capitales especulativos", y es por eso que respalda la decisión del gobierno de ampliar al 6% el impuesto a la inversión a plazo fijo por parte de extranjeros que buscan réditos en los altos intereses del país.

Para Rousseff, "el mercado financiero desregulado tiende a producir burbujas y siempre será bienvenido el capital a largo plazo".

La estrategia de Serra, en tanto, implicaría un "amplio cambio" en la política. Según explicó uno de sus asesores, Geraldo Biasoto, consejero económico, no se modificará artificialmente la tasa de cambio y se promoverá la acción sorpresa del Banco Central para intervenir en el mercado.

La cifra

10% Es el porcentaje de ventaja que tiene Dilma Rousseff sobre José Serra en los sondeos de cara a la segunda ronda electoral.

El futuro presidente asumirá los desafíos de la economía en auge

La economía del país que recibirá el próximo presidente norteño se caracteriza por tener un efervescente mercado de consumo con enorme potencial y tasas que atraen un multimillonario flujo de inversiones.

Según datos oficiales, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva acabará con 29 millones de personas que dejaron la pobreza para integrarse a la clase media, y los niveles de desempleo son históricamente bajos: 6,7% de la población económicamente activa en zonas urbanas, 1.5 millón de personas. Además, el Producto Interno Bruto tendrá una expansión estimada de 7,5% este año y la inflación está bajo control.

También en el mercado de valores el próximo presidente recibirá un país en auge: en la Bolsa de Sao Paulo el volumen medio diario negociado viene creciendo sostenidamente desde julio desde unos 3.000 a 5.000 millones de dólares en octubre, y del total de inversionistas, 28,7% son extranjeros.

La inversión extranjera de este año rondará los US$ 30.000 millones y saltará a 45.000 millones en 2011, según datos oficiales. Es debido a esta importante cantidad de ingreso de divisas que el principal desafío económico del próximo presidente será mantener el valor del real, que con su crecimiento amenaza la competitividad de la producción local. AFP

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