BUENOS AIRES | AFP Y LA NACIÓN/GDA
Sindicatos, organizaciones y partidos políticos confluyeron en la Plaza de Mayo e hicieron un paro en repudio del asesinato de un joven en una reyerta entre trabajadores. Acusan a un líder sindical y buscan un trasfondo político de los hechos.
"Hay muchos que hace tiempo que buscan un muerto, pero como no lo pudieron lograr desde las fuerzas de seguridad, pasó lo que pasó ayer". Así, la presidenta Cristina Fernández se refirió al crimen de Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero (PO) que murió el miércoles en un enfrentamiento entre sindicalistas ferroviarios.
"Vivimos un momento triste y amargo. No quiero vivir más en una sociedad donde se salga a manifestar con palos y armas", agregó la presidenta, mientras el país estaba paralizado por las protestas que originó la muerte del joven y cientos de manifestantes, convocados por la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), marchaban hacia Plaza de Mayo.
En el marco del acto, el PO pidió ayer al gobierno que esclarezca lo sucedido el miércoles. Hasta el momento se sabe que en la protesta en la estación de Avellaneda estaban por un lado los trabajadores desocupados y activistas del PO que reclamaban la reincorporación de despedidos y la inclusión en la plantilla de los contratados. Estos contratados, agremiados en la Unión Ferroviaria, conformaban el segundo bando.
Los primeros intentaron cortar la vía del tren pero les fue impedido por los de la Unión Ferroviaria, que no estaban de acuerdo con la protesta. Después de un primer choque donde se cruzaron pedradas, los trabajadores del PO improvisaron una asamblea y decidieron desconcentrarse, pero en ese momento irrumpieron los de la Unión y se armó una trifulca.
La custodia policial se había retirado y comenzaron las corridas hasta que se oyeron los disparos que acabaron con la vida de Ferreyra y dejaron a otros dos heridos: Elsa Rodríguez, de 56 años, que está grave tras recibir un disparo en la cabeza, y Néstor Aguirre, de 30, que recibió un balazo en el glúteo y otro detrás de la rodilla.
La investigación del homicidio se inició en una comisaría, pero el trámite podría ser derivado si se determina que hubo complicidad policial. Esta posibilidad es creíble dado que los patrulleros que seguían la manifestación se retiraron antes de los principales choques y porque hallaron un proyectil calibre 38 y perdigones de hierro similares a los que se utilizan para arrojar con gomeras.
"De repente, un grupo de policías sacó el vallado que nos separaba de la patota de la Unión Ferroviaria y comenzaron los balazos. A mí me disparó un hombre de camisa blanca con una pistola 9 mm plateada", relató uno de los 3 heridos, Ariel Pintos. "Acá no hubo un enfrentamiento. Esto fue una emboscada y la policía permitió que nos atacaran. Primero, mientras estábamos a un costado de las vías, la policía nos disparó con balas de goma y, después, cuando bajamos de las vías y no había posibilidad de que regresáramos, la policía permitió que la patota de la Unión nos atacara", continuó.
Todas las acusaciones por la autoría material de los disparos recaen sobre "la patota de la Unión Ferroviaria", liderada por José Pedraza. En diálogo con el diario Clarín, el sindicalista aclaró que no había fomentado la participación de su grupo en el enfrentamiento. Pero cuando le preguntaron si los que dispararon habían sido afiliados suyos, respondió con un "yo no puedo descartar nada".
"No tengo la certeza de quién disparó. Son compañeros de muchísimos años y nunca tuvimos noticias de que portaran armas. Todo apunta para el lado nuestro", contestó el líder de la Unión Ferroviaria.
Cristina Fernández condenó el asesinato y lanzó la idea de una conspiración. En primer lugar se señaló a Eduardo Duhalde como instigador, pero el jefe de Gabinete Aníbal Fernández dijo ayer que no tenía "elementos para decir semejante cosa". En declaraciones a Radio 10, afirmó: "estamos convencidos de que hay responsables políticos y sindicales que motivaron esto".
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, reclamó por su parte que "la Justicia investigue hasta las últimas consecuencias este crimen aberrante cometido por una mafia asesina, que no es la primera vez que actúa con estos métodos".
Desde la oposición, en tanto, cargan las tintas contra el Gobierno y su relación con los sindicatos. El gobernador porteño Mauricio Macri dijo a Radio 10, que "fue el Gobierno el que ha permitido que estas fuerzas de choque se hayan ido desarrollando", y exigió a la presidenta que enfrente el asunto. "Hay muchas cosas que tiene que contestar, que de golpe dice `Quiero ser prudente`, cuando ha hablado hasta por los codos en estos últimos años", lanzó.
Ernesto Sanz, presidente de la Unión Cívica Radical, declaró que "este enfrentamiento entre trabajadores y cuadros sindicales es producto de un modelo alentado por el Gobierno" y Patricia Bullrich, de la Coalición Cívica, afirmó que "precisamos cambiar las prácticas sindicales y lograr, de una vez por todas, la democracia en los gremios".
Desde el ala sindical, Hugo Moyano, secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), repudió el crimen y reconoció que "los sindicatos tienen que cambiar".
"Cuando una sociedad está en estado de degradación es lógico que los sindicatos tienen que cambiar. Muchos sectores ya lo han hecho. A algunos les falta. Pero no es sólo de los sindicatos", afirmó. Al hablar sobre la violencia sindical, el líder dijo que "son temas que los gremios tendrán que corregir".
TRES VERSIONES DEL HECHO
"Fruto de la manija"
EL GOBIERNO
El oficialismo cree que hubo un instigador de la violencia, pero no dejó claro a quién se refería. "Lo que temo, y lo digo con conocimiento de causa, es que estas cosas sean fruto de la manija de alguno. ¿Quiénes son los que dieron esa manija? ¿Quiénes son los que provocaron e incentivaron a determinadas personas a tomar un arma para ir a una discusión?", lanzó Aníbal Fernández.
Con aliento del Gobierno
LA OPOSICIÓN
Los líderes opositores sostienen que los hechos son consecuencia de la relación del oficialismo con los gremios. Ernesto Sanz, presidente de la Unión Cívica Radical, declaró en este sentido que "este enfrentamiento entre trabajadores y cuadros sindicales es producto de un modelo alentado por el Gobierno". Algo similar planteó el gobernador porteño Mauricio Macri.
"Tiene que cambiar"
CONFED. GENERAL DEL TRABAJO
Hugo Moyano, secretario general de la central de trabajadores y que mantiene una fluida relación con el Gobierno, hizo una especie de autocrítica al reconocer que "los sindicatos tienen que cambiar", luego de repudiar la muerte. De todas maneras, advirtió que "cuando se da una situación de estas, se aprovecha una muerte para hablar de cosas que tienen muy poco que ver con la realidad".
Perfil
Casi 10 años de militancia
Mariano Ferreyra tenía 23 años pero casi una década de experiencia en luchas gremiales. Apoyaba al Partido Obrero y militaba en el gremio universitario CBC, lo llamaban "el jefe" por su experiencia. Su dedicación a los ideales lo alejó de los estudios y de su trabajo.
Últimos choques sindicales
EN EL TRASLADO DE juan DOMINGO PERÓN
El 17 de octubre de 2006, mientras trasladaban los restos de Juan Domingo Perón en la Quinta de San Vicente, dos grupos sindicales protagonizaron una gresca a balazos y pedradas que dejó 35 heridos antes de la llegada del cadáver de Perón.
ASESINATO EN PLENA ASAMBLEA
El 24 de noviembre de 2006 mataron a puñaladas a un delegado durante una asamblea de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), por diferencias internas del gremio.
CONSTRUCTORES Y CAMIONEROS
Incidentes entre gremialistas de la construcción y sindicalistas camioneros provocaron 14 heridos durante un acto del Partido Justicialista en mayo de 2008. Mientras, la presidenta Cristina Fernández daba un discurso.
MUERTE DE UN CONSTRUCTOR
En noviembre de 2008 un tiroteo entre trabajadores de la construcción y del petróleo acabó con la vida de Ariel Quiroga. El mes anterior hubo 4 heridos de bala por un choque entre trabajadores de la construcción.
DIFERENCIAS ENTRE PETROLEROS
El 16 de septiembre de 2009 hubo un herido de bala grave y 3 heridos leves en un choque entre petroleros de diferentes sectores del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Santa Cruz, mientras intentaban desocupar la sede principal del gremio.