Richard Serra recibe hoy el premio Príncipe de Asturias

Merecido. El galardón celebra a un maestro de la escultura

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Al escultor norteamericano Richard Serra se le otorgará esta noche en la ciudad española de Oviedo el premio Príncipe de Asturias de Las Artes. De alguna manera, es un reencuentro del artista con sus raíces.

Al igual que los ganadores en los otros siete rubros, a Serra le será entregado el galardón por el príncipe Don Felipe de Borbón, en una ceremonia que se llevará a cabo en el teatro Campoamor de Oviedo.

Nacido en San Francisco de California en 1939, Serra es hijo de padre español. Considerado uno de los más relevantes escultores de vanguardia en actividad, famoso por sus obras minimalistas y de gran tamaño y por el uso de materiales industriales (plomo, acero, hormigón), fue finalista del premio en cuatro ediciones anteriores. Finalmente logró imponerse esta vez (su triunfo se anunció el pasado 21 de mayo), derrotando a las candidaturas del director de orquesta Riccardo Muti y del realizador cinematográfico Carlos Saura.

El acta del jurado destacó la capacidad de Serra para vertebrar "desde su perspectiva minimalista los espacios urbanos más significativos a escala internacional, a través de obras de gran potencia visual que invitan a la reflexión y al asombro", afirmando también su carácter de artista "cuya dimensión universal se expresa en formas contundentes y conceptos sugestivos". El premio está dotado con 50.000 euros y la reproducción de una escultura diseñada por Joan Miró.

En una conferencia de prensa ofrecida ayer en Oviedo, Serra lamentó que el arte "no se distinga a veces de la moda", cayendo en la trampa de la cultura consumista. El artista reivindicó también la experimentación de la escultura en espacios públicos, aunque reconoció que es difícil conocer la opinión del público, porque cuando se instala una obra que no coincide con las condiciones arquitectónicas de su entorno la gente suele crearse una opinión negativa.

Serra afirmó igualmente que el arte, y en particular la escultura, han experimentado una caída a partir de la postmodernidad, porque lo que los define es fundamentalmente el valor de mercado.

El mercado ejerce mucho control, y cada vez resulta más difícil exponer, aspecto que también relacionó con los efectos de la crisis económica, que se refleja "en los materiales y en lo que se puede hacer", dijo también. De ahí su deseo de que los jóvenes puedan exponer, porque "los artistas siempre saben crear y evolucionar".

El escultor sostuvo además que la escultura está evolucionando desde Picasso, y que fueron los rusos como Aleksandr Ródchenko quienes reconocieron "el potencial de abrir el espacio". Sin embargo, añadió, esta práctica no se retomó luego hasta su generación, por lo que considera, sin falsa modestia, que él y otros han marcado "un antes y un después". Destacó, por ejemplo, a otros artistas contemporáneos como el inglés Richard Long, integrantes de una etapa en la que se "abrió el espacio, permitiendo al espectador que se convierta en parte del tema de la obra". Acaso por el lugar donde estaba y por sus antepasados españoles, evocó también explícitamente la labor de los escultores vascos Eduardo Chillida y Jorge Oteiza.

(BASADO EN AGENCIAS)

Amor por Niemeyer

Richard Serra estuvo ayer en el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, que se está construyendo actualmente en la margen industrial de la ría de Avilés, y afirmó que era "un gran regalo para la ciudad".

El artista ha mostrado su admiración por la obra del arquitecto brasileño y ha aprovechado la visita para conocer las esculturas de diversos autores instaladas a lo largo del paseo de la ría.

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