El Atacama está en paz, pero la historia no terminó

RAÚL MERNIES

EN LA MINA SAN JOSÉ

EL PAIS EN CHILE

Con los mineros en casa, el Atacama volvió a su tranquilidad habitual. El desierto más árido de todo el planeta fue un tímido espectador de un show perfecto montado por el gobierno chileno, que llegó a hacer que un satélite en órbita girara y se pusiera de cara a la mina San José, para que todo el planeta pudiera recibir las señales en vivo y marcar un récord sin precedentes de televidentes siguiendo la transmisión en vivo.

El propio Piñera asumió el rol protagónico de este "reality" y estuvo en la boca del ducto en cada salida de la Fénix esperando a cada uno de los 33 mineros, que a estas alturas ya son famosos en todo el mundo, para darles un abrazo.

El mandatario chileno se ganó las felicitaciones de todos sus colegas y la millonaria inversión, según declaración del propio presidente, cercana a los 20 millones de dólares, pero estimada en más de 50 millones por los especialistas locales, fue perfecta. Un funcionario del gobierno vinculado al rescate dijo a El País que "los 20 millones de los que habla Piñera son sólo por el rescate, pero el resto de los costos extra rescate duplican esa suma".

El mismo funcionario, que prefirió el anonimato, aseguró que utilizar la excavadora petrolera que trabajaba en el Plan C de rescate tuvo un costo de US$ 5.000.000.

El presidente dijo que un tercio de los costos del rescate salieron de donaciones.

El rescate que estaba previsto para días antes de la Navidad se adelantó. La operación de extracción de los mineros, que en principio duraría dos días, terminó en menos de 24 horas y con cada salida exitosa de un minero, la popularidad del presidente daba un salto.

"Piñera ya se aseguró el próximo período de gobierno también", dijo un periodista suizo. Y aunque la ley chilena no permite la reelección, el mandatario pasará a la historia por el recate de "los héroes del bicentenario".

La "magia" del rescate lleva a algunos a atar cabos descabellados y encontrar paralelismos en todos lados, como el de la lluvia.

En Atacama no llueve muy seguido. Las últimas precipitaciones antes del derrumbe de la mina habían sido hace 11 años y fue un hecho histórico, ya que ese fenómeno no había sucedido en Copiapó en los últimos 113 años. Mientras los mineros estaban abajo llovió, y para muchos fue una señal del cielo, para otros una mera casualidad. Lo cierto es que esa lluvia permitió que sucediera otra de las cosas inexplicables de este desierto: cuando sube la humedad florece.

La ciudad de Copiapó supo ser "la rosa" de este desierto por tener un distintivo que era le envidia del resto de las poblaciones de la zona: el río Copiapó.

Una localidad en medio del desierto bañada por un río tiene ciertas ventajas, y más teniendo en cuenta que el agua es mucho más cara que el combustible en esta parte del mundo.

Mientras tanto, en Santiago, los empresarios que explotaban la mina San José intentan seguir adelantando pasos en su juicio al estado. Lejos del rescate y de sus mineros. "No estuvieron a la altura de los hechos", dijo Piñera. Ninguno se apersonó en el lugar ni llamó a las autoridades.

Aunque la Dra. María del Carmen Menafra, la uruguaya que se encarga de la salud laboral en esta región de Chile, asegura que "habitualmente las empresas mineras son grandes multinacionales y tienen los mejores estándares de calidad para sus empleados", un especialista en seguridad minera dijo a El País que "en la mina San José había advertencias de derrumbe desde 2001".

El ingeniero agregó que "el problema fue la codicia. Cuando se explota una mina así hay que ir dejando pilares abajo para que sostengan la estructura del cerro. En este caso, como los pilare también tenían oro los empezaron a explotar también y el cerro no aguantó", agregó.

Las palabras de Luis Urzúa, el jefe de turno de los mineros, al presidente Piñera al salir de la cápsula sacudieron el show y dejaron claro que ese no era el final, sino el principio de una tarea muy difícil: que una tragedia como la de los mineros de Chile "no pase nunca más".

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