CANELONES | La Policía inició un análisis del caso de la niña cuyo cuerpo fue hallado en Barros Blancos, ahora en la hipótesis de hallarse frente a un caso de homicidio.
Los restos de la niña Martha Elizabeth Rivero Castillo (11) fueron hallados en febrero pasado, pero la niña estaba desaparecida desde 2006. Si bien hace no más de una semana un examen de ADN había confirmado la identificación del cuerpo, un estudio antropológico forense ya lo había identificado en mayo pasado. De hecho, los restos permanecían en depósito en la Morgue Judicial, aunque se estima que los padres de la niña no fueron debidamente informados, ya que en la tarde del martes se dirigieron al Juzgado Letrado de Pando reclamando la entrega del cuerpo.
ESTUDIOS. Previo al examen genético el antropólogo forense Horacio Solla había recibido los restos para análisis.
Como es de rutina en estos casos, indicaron fuentes judiciales consultadas, el experto solicitó al Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes de la Policía una lista de personas desaparecidas para acotar la búsqueda. Luego de un examen primario y con la nómina de buscados a la vista, Solla advirtió que las dimensiones y conformación ósea de los restos hallados coincidía con las señas de la niña Martha Elizabeth Rivero. De ese modo el experto estudió los huesos del cráneo cotejándolos con la fotografía que acompaña la ficha de búsqueda oficial. Al cabo de dos semanas de estudio el especialista forense concluyó en que se trataba de la niña y elevó su informe al juez.
Sin embargo no fue sino hasta la obtención de un resultado de ADN que el caso cobró un nuevo impulso.
Pese a ello los investigadores aún se muestran cautos. "El cuerpo no revela nada, ni siquiera se puede afirmar que sea un homicidio", comentó uno de los investigadores.
Por lo pronto, el equipo del Departamento de Homicidios de la Jefatura canaria comenzó a coordinar acciones con el juez penal Gonzalo Silva.
Una de las mayores dificultades estriba, de momento, en que no es posible afirmar cuál fue la causa de muerte, principalmente debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo. Cabe recordar que el mismo fue hallado en el interior de un aljibe obstruido en un predio ubicado a la altura del kilómetro 25 de la Ruta 8. El hallazgo ocurrió cuando una cuadrilla de obreros removía la tierra con vistas a iniciar allí una construcción.