Memphis a pedido

Hugo García Robles

Resulta sorprendente la vitalidad del jazz y de la música afro-norteamericana, más que corriente torrente, que no ha dejado de manar hace décadas. En su onda conviven lo religioso y lo profano, lo vocal y lo instrumental. Ha fecundado a la música llamada académica o clásica. Su resonancia alcanza no solamente al talento de Gershwin, también a Stravinsky, Debussy, Ravel y Milhaud, para citar solamente algunos de los compositores sensibles al jazz.

A la vez, su fuerza ha engendrado a lo largo y ancho del planeta seguidores entusiastas que, a pesar de no pertenecer a la colectividad afro-americana, cultivan las distintas formas del jazz. Así sucede en Inglaterra, Holanda, España y Francia. En el propio Río de la Plata, también, gracias a conjuntos como la Porteña de Buenos Aires y la Memphis de Montevideo.

El sábado 16 de noviembre la Memphis Jazz Band actuará en La Colmena, a las 21 horas, ofreciendo un programa que responde a los numerosos y variados pedidos de su público adicto. Se trata del repertorio inagotable del reino tradicional, heredero de los "blues", que tuvo como estrellas a músicos de la talla de Fats Walles, Louis Armstrong, Jelly Roll Morton o Sidney Bechet. Como decía el maestro Grezzi, son "siemprevivas" que no se marchitan y permanecen intactas en el gusto de la gente. Sin duda que ese cimiento o árbol principal, tuvo ramas numerosas y así se ha posado en las grandes bandas de la era "swing" como Benny Goodman y Glenn Miller. Un poco de todo esto configura el repertorio que abordará en la fecha citada la Memphis. Pero habrá además Dixieland, al estilo de los famosos Los 5 Bomberos Más 2 y hasta una canción que interpretaba el actor comediante Bob Hope, en sus apariciones en TV, Thanks for the memories.

A pesar que los orígenes del jazz son de índole vocal, después de la Guerra Civil, las bandas se apropiaron de los instrumentos de viento de manera clara. Nacieron así los virtuosos de la trompeta, el trombón, clarinete, saxos y hasta la tuba. Ello se refleja en los instrumentos de la Memphis y en la excelente trompeta de su director Rodolfo Schuster, que además canta muy bien. El sábado 16 es cita de honor para los aficionados a la buena música.

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