Identificaron el cuerpo de una niña de 11 años desaparecida en 2006

Investigación. Policía busca establecer si murió por accidente u homicidio

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CANELONES | PATRICIA MANGO

Policías de Canelones intentan establecer si la niña Martha Elizabeth Rivero Castillo (11) desaparecida de su casa en Barros Blancos en 2006 cuando tenía 11 años, fue asesinada o murió accidentalmente.

Tras saberse mediante ADN que en un 99% un cuerpo encontrado en un aljibe ubicado a 15 cuadras de su casa, es el de la menor, la División Homicidios retomó el caso.

Ayer de tarde, sus padres Gustavo Díaz Rivero y Elizabeth Castillos se apostaron frente a las puertas de Juzgado de Pando. Es que, afirmaron, desde el viernes no sabían dónde estaba el cuerpo. El cadáver -que no fue hallado en su totalidad- era rastreado por Necrópolis, dijo a El País el padre de la niña. "Nadie sabe nada", sostuvo. Y agregó que en principio el cuerpo estaba en manos del Instituto Técnico Forense y que de ahí se perdía el rastro. "No nos vamos hasta que nos den información" advirtió.

Precisamente sobre las 17:30 horas fue el propio Díaz Rivero quien confirmó a El País que el cuerpo de la niña había sido ubicado en la morgue de Montevideo. La división departamental de Necrópolis ya había iniciado los trámites para llevarlo hacia la ciudad de Pando, por lo que se retiraron pacíficamente del lugar.

Los restos de la niña aparecieron en un terreno baldío, el 5 de febrero último. Una empresa había contratado los servicios de maquinaria pesada para dar vuelta tierra e instalar un establecimiento industrial.

Es en calles Arazá y Centenario, a la altura del kilómetro 25 de ruta 8, donde se instalará una fábrica de galletas. Mientras trabajaban los operarios creyeron ver huesos dentro de un pozo, tapado con material.

En el centro de la tapa había un hueco. Investigadores consultados ayer indicaron que ante esto hay una escena que si fuera de crimen estaría alterada ya que la tierra había sido removida y la tapa estaba rota. Ese mismo día, policías que hablaron con El País admitieron que existían posibilidades de que ese hallazgo "aclarara" una desaparición, aunque al inicio se presumía que el cuerpo tenía unos 7 años de enterrado.

La desaparición de Martha Elizabeth conmovió a la opinión pública. Ese 25 de mayo de 2006, fue un día "raro" para ella según comentaba la madre a El País tres días después, aún aturdida por la situación que estaba viviendo. Se levantó, fue a la escuela pero cuando volvió pidió quedarse acostada. Luego, sobre las 15 horas salió a jugar en el campito que hay frente a su casa. Los tres niños que jugaban con ella un improvisado partido de fútbol dijeron que se dieron vuelta y ya no estaba allí. Martha Elizabeth vivía en el asentamiento "Paso Escobar", que está en el kilómetro 23,500 de ruta 8.

En aquel entonces hubo numerosas actuaciones policiales para dar con su paradero: rastrillajes en una granja cercana que tiene 70 hectáreas de superficie y un lago que está a una calle de distancia de la casa de la niña. También hubo búsquedas con plantel de perros y de los propios vecinos que, a pie, en bicicleta o en los comercios, preguntaban por ella.

Ayer por la tarde, el Departamento de Homicidios se comunicó con el juez de la causa Gonzalo Silva. Evaluaron el caso y la forma de trabajarlo. Hay elementos en contra para la investigación según admitieron fuentes policiales al ser consultadas al respecto.

En principio, al no estar todo el cuerpo, se hace difícil saber las causas de la muerte. "Pudo ser accidental" ya que hay un brocal de tamaño menor por donde pudo haber caído la niña.

El cráneo podría revelar si hubo golpes por ejemplo. Hasta ayer el cadáver no aportaba nada a la causa. Asimismo, la poca ropa encontrada estaba en estado de absoluta descomposición.

Madre: "Fue un golpe muy duro"

La madre de Marta Elizabeth Rivero, habló días atrás con Telemundo, donde manifestó que "quedó impactada", tras el hallazgo del cuerpo de su hija.

"Fue un golpe muy duro", sostuvo Elizabet Castillo, quien dijo que "esperaba otra cosa".

Sobre los hechos, Castillo manifestó que "ella estaba jugando ahí enfrente (señala el lugar) con los primos y algunos amigos del barrio".

Luego comentó que "era la hora de la leche, porque habían ido a la escuela de mañana y cuando nos dimos cuenta Marta ya no estaba con nosotros".

"Ahí comenzó la búsqueda", dijo la madre de la niña de once años, desaparecida hace ya cuatro años.

"Recorrimos un montón de lados, parecía como si la tierra se la hubiera tragado", sostuvo.

En febrero de este año, cuando el cuerpo apareció en un aljibe, a unas 12 cuadras donde vive la familia de Marta, Castillo dijo que fue a preguntar a la policía si se trataba de su hija, e incluso pidió un examen de ADN.

"Cuando fui a preguntar me dijeron que se trataba de una persona mayor", dijo, al tiempo que consideró que no quería "pasar por encima de la autoridad policial."

"Cuando hicieron el ADN dio positivo", dijo, haciendo una pausa. "Es mi hija", concluyó Castillo.

Elizabet Castillo, tiene ahora dos hijos, Alexandra (10) y John (9).

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