BRASILIA | AP
Rousseff y Serra se enfrentaron el domingo en un debate intenso que pareció anticipar el tono agresivo con que disputarán la segunda ronda electoral del 31 de octubre, para la que cuentan con un 48% y un 41% de intención de voto respectivamente.
La oficialista Dilma Rousseff y el opositor José Serra crearon un verdadero clima de guerra en el debate celebrado la noche del domingo en Sao Paulo y organizado por la televisora Bandeirantes, con un intercambio de acusaciones que sorprendió a los asistentes, sobre todo después de que analistas de la prensa habían anticipado un duelo de "paz y amor".
Rousseff, postulada por el Partido de los Trabajadores (PT), ganó la primera ronda electoral el 3 de octubre con 46,9% de los votos frente a 32,6% de Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
La ley exige 50% más uno de los sufragios para ganar en el primer turno, por lo que deberán disputar una nueva ronda el 31 de octubre.
Sorprendió particularmente la agresividad de Rousseff, quien en los debates realizados en la primera fase electoral nunca hizo ataques directos a Serra, quien sí había hecho blanco de sus criticas a la aspirante oficialista, apoyada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La candidata del PT se quejó en el debate de ser blanco de ataques que calificó como típicos de la guerra fría, en las que mensajes por Internet la acusan de haber dicho que "ni Jesucristo" impediría su triunfo electoral, y que quiere legalizar el aborto.
"Su campaña busca afectarme con calumnias, mentiras y difamaciones, ha sido muy claro en varios momentos", afirmó Rouseff dirigiéndose directamente a Serra. "¿Usted considera que esa forma de hacer campaña, que usa el submundo, es correcta?".
Serra replicó que también ha recibido "mucho ataque y mucha calumnia", incluso contra su familia, y acusó a su rival de tener "dos caras", al defender la legalización del aborto y declarar que no es religiosa antes de ser candidata, para luego oponerse al aborto y aparecer como devota aspirante presidencial.
Los ataques se sucedieron a lo largo de más de dos horas de discusión al abordar los temas del aborto, la política de seguridad y las privatizaciones de empresas públicas, con un intercambio de acusaciones de cambiar de postura a conveniencia y sin convicciones.
Una encuesta del instituto Datafolha, divulgada el domingo, atribuyó a Rousseff 48% de las intenciones de voto frente a 41% de Serra, y 11% de indecisos.
La encuesta fue realizada entre jueves y viernes de la semana pasada entre 3.265 personas y tiene un margen de error de 2 puntos porcentuales.
En un aparente intento de reparar el daño que la campaña habría hecho entre sectores religiosos, Rousseff acudió ayer al santuario de Nuestra Señora de Aparecida, en el interior del estado de Sao Paulo, donde millares de personas se congregaron por la fiesta de la patrona de Brasil.
Serra, a su vez, realizó una caminata en el estado centro occidental de Goias.
Según la consulta, Rousseff perdió 4% de posibles votos en la elección del 3 de octubre a causa de escándalos por la filtración de información fiscal de aliados y familiares de Serra y porque su sucesora y allegada en el gobierno de Lula, Erenice Guerra, toleró el tráfico de influencia en la administración. Una pequeña parte dejó de votar en ella por "orientación de la iglesia", detalló la encuesta.