FABIÁN TISCORNIA
Bajar dos puntos la tasa básica del IVA (de 22% a 20%) como eliminar ese tributo a una canasta de bienes que más consumen los pobres tendría efectos nulos (en el primer caso) y muy pequeños (en el segundo) en la redistribución del ingreso.
La segunda opción "implica un cambio de mayor progresividad", señalan las economistas Verónica Amarante, Ivone Perazzo (ambas del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas), Marisa Bucheli y Cecilia Olivieri (del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales) en el estudio "Impactos distributivos de estructuras tributarias alternativas. El caso de Uruguay".
Además sostienen que elevar el IRPF a las rentas de capital tiene un mayor efecto en la redistribución que subir el mínimo no imponible del IRPF a las rentas del trabajo.
El trabajo que tiene carácter de "versión preliminar y no completa" fue presentado para las XXV Jornadas Anuales de Economía del Banco Central, que se desarrollarán el 25 y 26 de octubre próximos.
Las economistas consideraron dos escenarios para un impuesto indirecto (como el IVA) y otros dos para un impuesto directo (como el IRPF) y evalúan los efectos en la distribución del ingreso de cada uno.
En el caso del IVA, la rebaja de dos puntos de la tasa básica (como se planteó el gobierno en su programa) "no cambia el panorama general" en cuanto a la redistribución del ingreso y tampoco implica un incremento en la progresividad del mismo.
Cuanto más progresivo es un impuesto, significa que los hogares de menores recursos pagarán un menor porcentaje de sus ingresos que el que pagan los hogares más ricos. Al contrario, cuanto más regresivo es un impuesto, los hogares de menores recursos deben destinar un mayor porcentaje de sus ingresos para pagarlo que el que destinan los hogares más ricos.
El otro escenario estimado para el IVA sería eliminar ese tributo a una canasta de alimentos que más consumen los pobres, una idea similar a la que había lanzado en 2005 el entonces ministro de Ganadería -y hoy presidente- José Mujica (ver aparte). En este caso, el impacto es "ligeramente progresivo", sostienen.
El índice de Gini -que mide la concentración de los ingresos siendo 0 la distribución perfecta de estos y 1 la más desigual- baja de 0,531 a 0,529 en este caso, mientras que la rebaja de dos puntos de IVA no mueve el indicador.
En resumen, "en los dos escenarios el IVA continúa siendo regresivo" pero "aunque los cambios son de una magnitud muy pequeña, la segunda alternativa (de eliminar el IVA a una canasta), implica un cambio más progresivo", afirman.
Las autoras advierten que las "decisiones" sobre impuestos indirectos deben tener en cuenta "consideraciones de eficiencia". En ese sentido, señalan que "la segunda alternativa es más difícil de implementar" y "podría tener efectos indeseados sobre la eficiencia del sistema tributario".
IRPF. En cuanto al Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), las economistas analizaron dos posibles escenarios: subir el mínimo no imponible para las rentas del trabajo de 80 Bases de Prestaciones y Contribuciones (BPC) anuales (aunque hoy son 84 BPC) -$ 164.880- a 100 BPC - $ 206.100- y por otro lado elevar la tasa de las rentas del capital en tres puntos porcentuales (hoy pagan entre 3% y 12%). "El principal mensaje de nuestro ejercicio es que es muy difícil lograr disminuciones en la inequidad a través de cambios en impuestos directos sobre los ingresos del trabajo, al ser el actual diseño de este componente del IRPF ya progresivo", afirman.
Pero "cambios menores pueden lograrse a través de incrementos en la carga de las rentas del capital", agregan.
En este caso el índice de Gini baja de 0,392 a 0,391, mientras que en el primero subía de 0,392 a 0,393.
Mujica ya planteó canasta de pobres
La idea de exonerar de impuestos a una canasta básica de alimentos como forma de favorecer a los hogares con menores ingresos, ya estuvo en la cabeza de los dirigentes del Frente Amplio y del hoy presidente de la República, José Mujica, en el primer gobierno de esa fuerza política. En abril de 2005, el entonces ministro de Ganadería planteó su intención de eliminar impuestos y fijar precios a una canasta básica de alimentos. "Lo de la canasta, de alguna forma es muy genérico, a mí me gustaría sacar el Cofis a las lentejas, porque con las lentejas se puede hacer un guiso proteico barato para los más pobres", señaló en aquella ocasión y desde la oposición lo criticaron porque las lentejas no tenían Cofis. Ese tributo fue luego eliminado en 2007.