El centro de Montevideo amaneció con un movimiento más cercano a un fin de semana que a una jornada de paro general. Hay menos vehículos y personas en la calle, pero no tan diferente a lo que se puede observar cualquier sábado o domingo del año. Inclusive, siendo un poco optimista, se podría decir que hasta se ve más gente.
Las tiendas cerradas por 18 de julio —a excepción de quioscos y locales gastronómicos— recuerdan a quien camine por la vereda que hoy es un día atípico.
También se podría esperar ver paradas de ómnibus sin gente o con unas pocas personas esperando un coche que parece nunca pasar. EL PAÍS digital realizó una temprana recorrida por la principal avenida y conversó con quienes esperaban un vehículo.
"Por supuesto que se siente el paro, pero a pesar de todo se ven pasar ómnibus con buena frecuencia", dijo un hombre que esperaba el 104 de la empresa Cutcsa. Su respuesta fue repetida por otras personas consultadas a lo largo de 18 de julio.
Esta respuesta se repitió prácticamente en todas las personas consultadas a lo largo de 18 de julio. Algunos se mostraron más fastidiados que otros, pero todos coincidieron que el movimiento no era el imaginado para un día de paro.