Burocracia y furia

RIcardo Reilly Salaverri

La burocracia pública tiende a continuar defendiendo el "status quo", después que el "quo" ya perdió el "status". Dejemos a un lado a los buenos empleados que conservan reflejos de la vieja dignidad del servidor público ("servir al Estado es un honor" escuché de veteranos ex funcionarios estatales añosos y muchos hoy desparecidos). Y, convengamos en que son estos los menos.

Es que el Estado en general, es el reino de la inamovilidad de las ideas, las conductas, los méritos, la competencia, la creatividad y el empuje, y cuando se expresa a través de los sindicalistas que dicen representan a sus empleados: peor. Es la fortaleza que ampara el privilegio laboral. Cargo y sueldo asegurado de por vida. Ascensos con buena salud "délo por hecho"; si es necesaria muñeca de los jefes para calificaciones y ascensos está a la orden (especialmente para correligionarios), y, aspecto indiscutible, la media máquina para el laburo, sin que nadie exija nada a cambio pertenece aquí a la naturaleza de las cosas.

En nuestro país el Pit-Cnt ha sido y es esencialmente un gremio de empleados públicos, atrincherados en sus organizaciones y reclamando ¿contra quién?

¿Contra la burguesía? No, primero porque en este país todos somos de burgueses, y pagamos "la pesada" de impuestos y precios, para cubrir sus sueldos públicos.

¿Contra la oligarquía? ¿Cuál, la oligarquía sindical? ¿O, la casta nobiliaria adueñada de los cargos políticos y de confianza? Tampoco, ya que la fábrica de puestos públicos "acomodaticiarios" la tiene la franquicia electoral -Frente Amplio- a que adhieren.

¿Contra el imperialismo? No, al fin y al cabo es el que inventó las bebidas colas, las computadoras, los vaqueros, los zapatos deportivos, la televisión, la radio, la mayoría de los remedios, etc., que todos consumimos y, el viejo Tío Sam, bastante complicadas tiene las cosas por casa como para cargar las pesadas mochilas de nuestra inoperancia.

La furia desatada hoy por COFE contra el gobierno de Mujica, lleva al conglomerado gobernante otra vez, a cocinarse cual calamares en su tinta. Son decenas de años en crear y promover impenitentemente queja y protesta, y, aquellos polvos trajeron estos lodos.

En definitiva, siempre a quien se está atacando con paros y huelgas no es al gobierno: es al pueblo. A los contribuyentes, que en el clímax del despropósito son objeto de la vejación de los derechos humanos más grande de la Historia del país: cuando en la calle, en sus comercios, en sus casas, en los barrios humildes, en los del medio y en los mejores, gavillas de bestias mayores y menores de edad, si es posible drogadas, cometen los crímenes que quieren sin que exista autoridad pública alguna que sea capaz de administrar el orden público. Primer deber del Estado y el gobierno.

Se habla de negociación colectiva en el sector público. Que los gobernantes negocien el dinero de sus administrados a piacere con las corporaciones de funcionarios estatales. ¿Alguien ha escuchado del sindicalismo alguna propuesta de mejora de los servicios a cargo de la burocracia estatal, como no sea pedir más sueldo y menos horas de "trabajo"?

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