La Policía ecuatoriana volvió a operar con normalidad, y la ley que motivó la sublevación entró en vigencia desde la medianoche del domingo.
Líderes opositores como Gilmar Gutiérrez -señalado por el presidente Rafael Correa como responsable de la intentona golpista- y César Montúfar culparon al gobernante de la insurrección, que dejó 10 muertos y 274 heridos, y negaron que haya habido un intento para derrocarlo. "El responsable de la masacre se llama Rafael Correa", dijo a la AFP Gutiérrez, hermano del derrocado ex presidente Lucio Gutiérrez, también señalado por el mandatario como autor de la tentativa golpista. "No es la primera vez que nos acusa de una supuesta conspiración, pero siempre ha quedado como un charlatán", añadió.
Por su parte, el ministro de Interior, Gustavo Jalkh, informó ayer que el gobierno tomó algunas medidas como resultado de la sublevación del jueves: "A toda la unidad de motociclistas se les retiró la dotación de armas, los hombres del regimiento Quito han sido redistribuidos en varias unidades como medida preventiva, y a varios oficiales se les ha cambiado de responsabilidades; ya no comandan grupos``. También dijo que se abrieron "expedientes administrativos por mala conducta en tribunales de disciplina``.
Gutiérrez aseguró que lo ocurrido el jueves fue una "huelga policial puertas adentro", que degeneró en desórdenes porque Correa fue hasta un cuartel en Quito para "desafiar" a los agentes que protestaban contra una ley que eliminó bonificaciones para los policías.
Montúfar coincidió en que esa norma y otra sobre educación, impulsadas por el gobierno, fueron el "detonante de esta crisis por la forma como fueron pasadas" por la mayoría oficialista. "No hubo golpe de Estado ni secuestro del presidente. Nadie quería tomarse el poder. Mientras estuvo en el hospital de la Policía, Correa pudo actuar, conversar, dio órdenes, declaró el estado de emergencia", dijo Montúfar. AFP y AP