WASHINGTON | La economía de Estados Unidos lleva cinco trimestres consecutivos de crecimiento, pero todavía sigue dependiendo del apoyo del Estado federal y de la Reserva Federal, que no encuentran soluciones contra un persistente desempleo.
El tercer trimestre que cerró el jueves debería haber visto avanzar el Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense. Pero el ritmo es insuficiente.
"Algunos economistas estiman una progresión en ritmo anual de 3% o tal vez más (...) Incluso si eso no se puede excluir por completo, seguimos pensando que 1,5% es el mejor pronóstico", dijo Ed McKelvey, de Goldman Sachs.
El debate en curso entre los responsables de la política monetaria, para saber si es necesaria una nueva inyección de liquidez al sistema financiero, hace pensar que el crecimiento está netamente por debajo de su potencial, normalmente en torno al 3%. Además, los índices dispares muestran que si hay crecimiento, el Estado tiene mucho que ver.
Las cifras publicadas el viernes mostraron un buen comportamiento del consumo en agosto. Pero tuvieron una ayuda del Congreso, que restableció el derecho a indemnización para algunos desempleados de larga data, con subsidios retroactivos otorgados en julio.
El panorama es aún más preocupante en la construcción, donde la llegada de los fondos otorgados por el plan de reactivación económica de marzo de 2009 apenas cubre la caída de las inversiones del sector privado, en su nivel más bajo en 12 años. En ese contexto, los economistas críticos del presidente Barack Obama se despachan a gusto. "El gobierno sigue fantaseando con que el plan de reactivación económica habría creado o salvado 3,5 millones de empleos, pero (...) fue concebido para inflar la popularidad del presidente ante los ambientalistas y los sindicatos", aseguró uno de ellos, Peter Morici. AFP