A tres años de gobierno, regresó el fantasma de la inestabilidad

Crisis en Ecuador. Correa salió fortalecido, pero el pueblo vio al presidente agredido Se asoció a dificultades del pasado, con 13 presidentes en 8 años Sublevación tuvo en jaque al gobierno

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LEANDRO URIA | LA NACIÓN / GDA

Rafael Correa había logrado traer estabilidad a Ecuador durante sus tres años de gobierno. La crisis vivida el jueves lo fortaleció, pues no condicionó su mandato, pero la ciudadanía vio como, nuevamente, un presidente era agredido en el país.

Si algo había logrado Rafael Correa en sus más de tres años de presidencia, más allá de las controversias que haya generado su gestión, fue alejar a Ecuador de la etapa de inestabilidad institucional permanente que se abrió en ese país con la destitución por "incapacidad mental" de Jaime Abdalá Bucaram en 1997.

Luego de ese suceso, otros dos presidentes, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez, no pudieron finalizar su mandato: Mahuad fue derrocado en el año 2000 y Gutiérrez, destituido por el Congreso en 2005.

Con un respaldo popular del orden del 59%, según las encuestas, y alineado con el "bloque boliviariano" encabezado por el presidente venezolano Hugo Chávez, el actual mandatario ecuatoriano había logrado preservarse de este fenómeno.

El jueves ese panorama se modificó drásticamente, durante una jornada de tensión extrema cuyo desenlace tuvo en vilo a la región y al mundo.

La asonada de la policía, luego de que derogara beneficios para esta fuerza al vetar parcialmente una ley de servicio público aprobada por la Asamblea Nacional, en la que el oficialismo tiene mayoría, terminó con un rescate a sangre y fuego del presidente, retenido por los sublevados.

El mandatario pudo regresar al palacio presidencial para dirigir un encendido discurso a la multitud que lo esperaba, pero el fantasma del pasado ya había regresado también.

Correa se vio el jueves internado en un hospital, donde era tratado por un principio de asfixia con gas lacrimógeno, rodeado por policías sublevados, por lo que funcionarios de su gobierno denunciaron como el secuestro de un presidente constitucional.

Poco antes, Correa había recibido en el rostro un proyectil de gas lacrimógeno, tras dirigirse al principal regimiento policial de Quito a intentar sofocar personalmente la protesta, decisión calificada de temeraria por varios analistas locales.

"Correa podría haber pedido que el comandante de la policía tomara el control o que el ministro del Interior se encargara del asunto, pero convirtió lo que era un problema gremial en un hecho político, al intervenir en forma directa", dijo a La Nación desde Quito el politólogo Simón Pachano.

¿Cómo se llegó a esta situación? Por un lado, se produjo porque los policías no le creyeron a Correa su afirmación de que los beneficios que derogó con el veto se incorporarían en forma directa al salario. Por otro, porque existen razones más profundas.

Según el analista Felipe Burbano, la revuelta de la policía es el epifenómeno de toda una serie de ambiciosas iniciativas legislativas que Correa está implementando sin dialogar con los afectados ni la oposición. Entre estas iniciativas, presentadas en los últimos tres o cuatro meses, se encuentran una ley de comunicación, un código de reordenamiento territorial, la ley de aguas y la ley de hidrocarburos, además de la ley de servicio público rechazada por los policías.

IMPONE. "Como las encuestas le dan altos niveles de popularidad, en lugar de provocar cambios legislativos gracias a la búsqueda de consensos básicos, Correa ha impuesto su visión unilateral del cambio sin medir las consecuencias", dijo Burbano.

En ese mismo sentido, un editorial del diario ecuatoriano El Comercio pidió analizar "cómo se está actuando en la formación de las leyes, y cómo la tozudez para imponer una visión política única también puede poner en riesgo la institucionalidad", al tiempo que condenó la sublevación policial por "subvertir los principios de obediencia y orden".

Lo que ocurrió con la ley de servicio público (que el gobierno vete una norma aprobada en una asamblea en la que su partido, Movimiento País, es mayoritario) no es un accionar excepcional en Ecuador.

Según dijo Pachano, el oficialismo, al que le faltan cinco votos para tener mayoría propia en el Parlamento, ha buscado acuerdos con otras fuerzas políticas para aprobar, con algunas modificaciones, las iniciativas legislativas que promueve Correa.

Pero luego el mandatario hace uso de su poder de veto y restaura la ley original, dijo el analista, lo que provoca un gran enojo en la oposición y los sectores afectados.

Ante ese creciente malestar, Correa ha amenazado con utilizar el recurso de "muerte cruzada", previsto en la Constitución que hizo aprobar en 2008. Tal mecanismo establece la disolución de la asamblea y la convocatoria a elecciones presidenciales, a las que, sin embargo, el actual mandatario podría volver a presentarse.

El jueves, el analista Pachano manifestó su extrañeza por la "poca claridad y vocación democrática que han demostrado los políticos en general".

Así es rafael correa

Un bolivariano con la cabeza más fría

Rafael Correa no es hombre propenso al diálogo ni tampoco se preocupa demasiado por las buenas maneras. Nacido en Guayaquil en 1963, asumió el poder en 2007 convencido de que su misión era acabar con la partidocracia que había agravado la histórica desigualdad social del país andino. De clase media, de izquierdas y cristiano, Correa cursó Ciencias Económicas en Guayaquil y luego en Lovaina e Illinois.

Su victoria en las elecciones de noviembre de 2006 supuso el fin de la hegemonía de los partidos que habían dominado la escena desde la recuperación de la democracia en 1979. Aupado por una popularidad superior al 70%, disolvió el Parlamento y se sometió a un referéndum constitucional. Entre 2007 y 2009 vivió en campaña electoral hasta que tomó el control de todos los poderes del Estado. El camino que recorrió es el mismo de Chávez, Evo Morales o Daniel Ortega.

Promulgó una Constitución nueva, muy avanzada desde el punto de vista de los derechos sociales, pero también con mecanismos para retener el poder. EL PAÍS DE MADRID

Las cifras

59% El respaldo popular que tiene Rafael Correa hoy en Ecuador, según encuestas.

29% De la gente desaprueba su gestión en Quito. En Guayaquil alcanzan el 43%.

Momentos clave dE la jornada

8.50 EMPIEZAN LAS PROTESTAS

Cientos de policías se rebelan en varias ciudades ecuatorianas contra la ley de servicio público.

10.00 EL PRESIDENTE HABLA CON LOS POLICÍAS

El mandatario Rafael Correa va al principal regimiento policial de Quito y advierte que no cederá ante las protestas. El discurso es encendido y acaba con incidentes donde lanzan piedras y gases lacrimógenos.

12.00 RECLUYEN A CORREA EN EL HOSPITAL

El presidente abandona el cuartel en medio de un tumulto y una nube de gas lacrimógeno. Con una máscara es trasladado al vecino hospital de la Policía, mostrando signos de asfixia por el gas. Queda cercado por los policías sublevados.

12.30 LOS POLICÍAS TOMAN EL CONGRESO

Desde el hospital, Correa denuncia a la radio pública que su Gobierno es víctima de un "intento de golpe de Estado" por parte de sectores opositores y de las Fuerzas Armadas cercanas al ex mandatario Lucio Gutiérrez, que llegaron al Congreso. A las 13:45 Ecuador declara estado de excepción.

18.10 CORREA DESCARTA EL DIÁLOGO CON POLICÍAS

Tras 5 horas de ausencia en los medios, el presidente dice que sigue gobernando y que descarta un diálogo con los oficiales sublevados, en declaraciones a la televisión nacional.

21.00 CHOQUES Y RESCATE EN EL HOSPITAL

Los oficiales sublevados se enfrentan a balazos con los militares leales que se acercaban al hospital donde estaba retenido Correa. También había civiles porque el vicepresidente había pedido que marcharan para apoyar a Correa. Tras 35 minutos de tiroteo mueren 2 personas y 37 resultan heridas. El presidente deja el sanatorio.

21.50 DISCURSO EN EL PALACIO DE GOBIERNO

Desde un balcón del Palacio de Carondelet, Correa pronuncia un discurso donde confiesa que vivió "uno de los días más tristes" de su vida y "sin duda el más triste" de sus casi 4 años de gobierno.

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