MALDONADO | MARCELO GALLARDO
El agente que abrió fuego contra el conductor que eludió el control policial fue a prisión por homicidio. Otros tres policías fueron procesados por encubrimiento. La audiencia judicial se celebró en medio de un clima de marcada tensión con la Policía.
La crispación siguió hasta entrada la noche, cuando por fin se conoció el fallo del juez penal Gabriel Ohanian. Aunque para entonces el centenar de personas que se había agolpado frente a la sede judicial desde el mediodía ya se había retirado, al menos en su mayoría.
Pero ya sobre la hora 21.20, cuando los cuatro policías que a la postre fueron procesados, salieron del juzgado fueron insultados a gritos y apedreados por el grupo de allegados al joven Michel Sebastián Mariño Olivera (24), que fue muerto por cuatro disparos policiales. El autor de los disparos era, precisamente, uno de los agentes que marchaba a prisión.
Unas horas antes en la sede del Ministerio del Interior el subsecretario de la cartera, Jorge Vázquez, y el Director Nacional de Policía, Julio Guarteche, habían despejado cualquier duda sobre la opinión oficial en torno al incidente: el procedimiento de los policías fue calificado como "irregular, desmedido y fuera de lugar".
indagatoria. Durante la instrucción de la investigación policial, el agente de primera ahora procesado intentó desligar a sus compañeros de lo sucedido en la madrugada del domingo. El policía aseguró que reaccionó a los tiros cuando fue tocado por la camioneta de Mariño.
Luego dijo que el roce de la camioneta lo hizo trastabillar por lo que sacó la pistola de reglamento Glock 9 milímetros con la cual efectuó dos secuencias de disparos, los que en su totalidad impactaron en el joven conductor.
Luego de efectuar los cinco disparos, el policía, se acercó y colocó junto al muerto un rifle calibre 22, con la culata recortada, que llevaba oculto entre sus ropas. El arma de fuego fue recuperada luego por los policías. Tenía los cinco proyectiles "vivos" (sin disparar) y ninguno detonado. En el momento de su declaración, el procesado dijo que ni su compañero de móvil, ni los otros dos que se desplazaban en el otro patrullero estaban al tanto de su intención de "plantar" el arma. Otro de los efectivos disparó al aire con su revólver calibre 38, según trascendió. Empero, los dichos del homicida, en sede judicial, no impidieron que sus tres compañeros también fueran procesados, en este caso por un delito de encubrimiento.
La confesión del autor de los disparos permitió que los cuatro policías que se encontraban de guardia en la Seccional 11° de Piriápolis quedaran en libertad sin perjuicio de otras actuaciones posteriores.
El ahora procesado ostenta el grado de agente de primera e ingresó en la fuerza en el año 2001. A lo largo de su carrera no tuvo mayores problemas, siempre desempeñándose de forma correcta. Los disparos y el hecho de "plantar" un arma en la camioneta del asesinado causaron estupor y malestar en todos los efectivos de la Jefatura de Policía de Maldonado. "Que se pudra treinta años preso", espetó un sargento con veinte años de servicio en la Policía.
"FUE UN ASESINATO". "Llegamos a Piriápolis a la comisaría y no nos decían nada. No nos aclaraban nada. Nos decían que tuvo un accidente de tránsito. Y preguntábamos dónde fue el accidente y decían que no nos podían dar información, solamente al padre y la madre", contó Nicolás, amigo y padrino del hijo de Michel Mariño.
En un contacto telefónico con periodistas de El País digital el amigo del joven abatido por el agente policial relató lo que había ocurrido esa noche, en las horas previas al trágico desenlace.
Nicolás recordó que antes de salir esa noche había ayudado a su amigo a encerar la camioneta y que, por supuesto, no había ningún arma en ella. Y que luego estuvieron en Piriápolis, pero se Michel se fue cuando vio que el ambiente estaba "alborotado" con las picadas en la calle. "Era una montonera, ir acelerando, quemar cubiertas, como un encuentro donde le dan palo a los autos", describió el joven.
Luego que Michel se fue lo último que supieron fue por un contacto por celular con otro amigo. "Me están persiguiendo, me están persiguiendo. Ahora te llamo, vayan para Vértigo y nos encontramos ahí. Ahí vienen, ahí vienen. Chau, chau", fueron sus últimas palabras. Eran las 0.10 del domingo. A Michel se le oía muy asustado, recordó Nicolás.
Luego relató que él y otros amigos fueron a esperarlo a la discoteca Vértigo. Pero Michel nunca apareció. Varias horas después, cuando otro de los amigos recibió un llamado a su celular de parte de un oficial de Policía regresaron a Piriápolis desde Punta del Este. Para entonces sabían muy poco, creían que Michel Mariño había tenido un accidente.
Cuando en la comisaría le contaron lo ocurrido a los familiares, sus amigos comenzaron a tener una idea cabal de lo ocurrido. Amigos y familiares se encontraban afuera del recinto policial intentando recomponerse. "De repente vemos que la camioneta de Michael pasa a una cuadra andando y nos pusimos más como locos y uno salió atrás de la camioneta, y dio la vuelta y se vio cuando entraba en la comisaría todos los balazos en la parte de atrás. Ahí nos dimos cuenta que fue un asesinato, no un accidente ni nada", relató el joven.
Muchos de los allegados al joven estaban frente al juzgado. Hubo quienes gritaron, insultaron y graffitearon paredes. También muchos de ellos, según reconoció el amigo de Michel, suelen tomar parte de las picadas. Un problema que está en el fondo de esta tragedia. (Producción: Renzo Rossello)
La ira de los manifestantes llegó a un nadador olímpico
M.G. | Alrededor de 300 personas se agolparon en el frente de juzgado, y hubo excesos por parte de amigos de la víctima. Una mujer, atraída por la gran cantidad de personas presentes, no tuvo mejor idea de colocar su carro de panchos en la puerta misma de la sede judicial. "¿Qué hace señora?. Lo suyo es una falta de respeto. ¡Váyase de acá a vender panchos a otro lado! ¿No se enteró que asesinaron al Maikol?", exclamaron dos de los amigos. La mujer huyó del lugar. El nadador olímpico Carlos Scanavino también fue víctima de la intolerancia. Uno de los jóvenes estampó en el frente de su casa, calle por medio del juzgado, un graffiti color naranja flúor: "Todos presos". Scanavino salió de su casa y arremetió contra los manifestantes para reclamar por la pintada y advertirles que no reincidieran. Algunos de los presentes estaban fuera de sí. Los propios familiares de Michel convencieron a los presentes de que se retiraran y al caer la tarde sólo un grupo de íntimos estaba en el sitio.
Las cifras
4 impactos de bala dieron de lleno en Michel Sebastián Mariño (24), fueron disparados por el agente de primera que marchó a prisión.
300 es la cantidad aproximada de personas que ayer se manifestaba ante la sede judicial y que protagonizó algunos incidentes.
Un hecho puntual y aislado
El Ministerio del Interior realizó ayer de mañana una conferencia de prensa sobre el episodio del domingo.
Se hicieron presentes el sub secretario del Interior, Jorge Vázquez, el director de Policía Nacional, Julio Guarteche, el director de Policía Caminera, Oldemar Avero, entre otros funcionarios de la cartera.
Allí, Vázquez lamentó profundamente el hecho y dijo que lo sucedido "no debe opacar la función del resto de los policías que, diariamente y en forma abnegada, se preocupan por la seguridad de toda la población".
El jerarca afirmó que se trató de un hecho "irregular, desmedido y fuera de lugar", y que no existen motivos para defender tal acción.
"Así como en otras oportunidades hemos salido a defender la posición de otros funcionarios policiales, en esta ocasión decimos que hay una serie de elementos que nos permiten decir que hay una responsabilidad policial importante", enfatizó.
Por su parte, Guarteche comentó que lo sucedido el domingo escapa a "los planes y entrenamiento" de la Policía. "Se trata de un hecho puntual, de un exceso que escapa a cualquiera de los planes que tenemos, de las capacitaciones, y entrenamientos que se dan" al personal policial.
El Ministerio envió a Piriapolis un equipo especializado de atención a las víctimas.