La visita de Benedicto XVI al Reino Unido culminó ayer y fue calificada como un "éxito". El viaje incluyó la beatificación del cardenal John Henry Newman y el reconocimiento de "vergüenza y humillación" por los casos de abusos a menores.
Tras cuatro días de encuentros diplomáticos, ecuménicos y pastorales, el Papa Benedicto XVI se despidió de la visita de Estado que se inició el jueves en el Reino Unido y que el Vaticano calificó ayer como un "gran éxito".
El vocero del Papa, el padre Federico Lombardi, declaró que lo importante no fue la cantidad de gente que concurrió a ver a Benedicto XVI -125.000 personas en Glasgow, 85.000 en Hyde Park y 50.000 en Birmingham-, sino que los británicos recibieron "con profundo interés" su advertencia sobre los riesgos de una sociedad cada vez más secular.
"Todos estamos de acuerdo en el gran éxito, no tanto del punto de vista de los números, sino por el hecho de que el mensaje del Papa fue recibido con respeto y gozo por los fieles", dijo Lombardi. Los medios locales se hicieron eco de los hechos y los canales de televisión transmitieron en vivo casi toda su agenda.
Antes de partir, Benedicto XVI agradeció al primer ministro británico David Cameron la "calurosa acogida" y la "hospitalidad" que le dispensaron sus ciudadanos durante la visita, a la que fue invitado por la reina Isabel II, cabeza de la Iglesia Anglicana. Además, el Papa dijo esperar que las reuniones que mantuvo en estos días "contribuyan a confirmar y fortalecer las excelentes relaciones entre la Santa Sede y el Reino Unido, especialmente en la cooperación para el desarrollo internacional, el cuidado del medioambiente y la construcción de una sociedad civil con un renovado sentido de valores compartidos y metas comunes".
"En materia de ecumenismo, la visita fue muy positiva", señaló el padre Lombardi. En un hecho histórico, el Papa y el arzobispo de Canterbury, jefe anglicano, condujeron una vigilia de oración en la Abadía de Westminster, sede de la iglesia que se separó de Roma en el siglo VI a instancias de Enrique VIII.
Respecto a la relación con las autoridades civiles, el vocero vaticano destacó la "muy buena aceptación que recibió el discurso de Westminster Hall", pronunciado en un encuentro con líderes políticos.
Cameron aseguró que el pontífice había "desafiado a todo el país a enderezarse en su asiento y pensar y eso sólo puede ser bueno", y destacó que la fe "siempre ha sido y siempre será" parte del tejido de la nación.
El primer ministro además subrayó que el Papa "habló a un país de seis millones de católicos" pero fue "escuchado por 60 millones de ciudadanos".
El viceprimer ministro Nick Clegg, por su parte, respondió a las críticas de organizaciones ateas del país que cuestionaron la visita de Benedicto XVI. Les dijo que Gran Bretaña "es una nación liberal y tolerante", a pesar de las diferencias que muchos británicos tienen con la Iglesia Católica.
"El debate, las críticas, y el análisis de las doctrinas de la Iglesia Católica son necesarias. Como comunidad, nación y ciertamente como Gobierno, tenemos la responsabilidad absoluta de darle la bienvenida al jefe de una religión muy, muy significativa en el mundo", agregó Clegg.
CELEBRACIÓN. Ante unos 50.000 fieles que soportaron la llovizna, Benedicto XVI beatificó al cardenal John Henry Newman, un presbítero anglicano convertido al catolicismo en 1845 que es considerado uno de los grandes pensadores católicos del siglo XIX.
Los fieles escucharon una lectura de Jack Sullivan, el diácono estadounidense cuya repentina curación de una enfermedad grave de la columna tras rezarle al cardenal fue el "milagro" que permitió la beatificación. El Vaticano investiga ahora un segundo caso en México que, de considerarse también como un milagro, haría santo al fundador de los Oratorios de San Felipe Neri en Inglaterra.
Durante estos días también se conmemora el 70º aniversario de la Batalla de Inglaterra, cuatro meses durante los cuales la Fuerza Aérea alemana trató de destruir a la británica. El Papa alemán rindió tributo a los británicos que "sacrificaron sus vidas" luchando contra la "ideología demoníaca" del régimen nazi y renovó su compromiso de trabajar "por la paz y la reconciliación".
Durante la guerra Benedicto XVI fue obligado, al igual que todos los seminaristas, a sumarse a las Juventudes Hitlerianas y luego fue militarizado, hasta que desertó. "Setenta años después, recordamos con pena y horror las terribles secuelas de la muerte y la destrucción que acarrea la guerra y renovamos nuestra decisión de trabajar a favor de la paz y la reconciliación dondequiera que se asome la amenaza del conflicto``, apuntó.
Después de la Misa, el Papa visitó el Oratorio de Birmingham, donde inauguró una capilla restaurada en honor del flamante beato. Tras esto se reunió con los obispos de Inglaterra y Gales, ante los que volvió a referirse a los abusos sexuales a menores cometidos por clérigos, un tema dominante en su visita, diciendo que "mina gravemente la credibilidad de los responsables de la Iglesia".
Benedicto XVI habló anteayer del "inmenso sufrimiento" causado por estos abusos y reconoció la "vergüenza y humillación", antes de expresar su "dolor y vergüenza" en una reunión con un grupo de víctimas.
Cameron: "El Papa desafió a todo el país a sentarse y pensar, eso sólo puede ser bueno".
Liberan a presuntos atacantes
Los seis hombres que el viernes fueron detenidos acusados de querer atentar contra el Papa fueron liberados sin cargos, indicó la Policía. El diario Sunday Mirror afirmó que durante una conversación en la cantina de su sitio de trabajo uno de ellos habría dicho: "Debe ser difícil matar al Papa, porque su automóvil es blindado, ¿no?". "Sí, pero un lanzacohetes podría atravesar ese armatoste", habría contestado otro. El grupo luego bromeó y cambió de tema, pero la conversación escuchada por un testigo habría provocado "la alerta terrorista".