Grupo que compró Fibratex niega que se convierta en depósito

Los trabajadores de la fábrica textil Fibratex -que cerró en el año 2006- ocuparon ayer la planta de la empresa al entender que el gobierno incumplió con el compromiso de reimpulsar la actividad con la reapertura de la fábrica. Los funcionarios temen que el edificio sea ahora utilizado como depósito (ver nota relacionada).

En una subasta realizada la semana pasada, la planta fue adquirida por el empresario uruguayo Enrique Manhard, único oferente de la puja realizada el jueves.

Fuentes del grupo empresarial afirmaron a EL PAÍS digital que Manhard buscaba hace tiempo un inmueble donde reubicar su fábrica de confecciones, que actualmente opera en una zona en la que existe prohibición de ingresar camiones con contenedores.

En Fibratex encontró el lugar ideal. "No se trata, como se ha señalado, de una fábrica que se convertirá en depósito. Se trata de una vieja fábrica que, a partir de esta operación, no sólo volverá a operar como tal, sino que dará trabajo a casi 200 uruguayos más", explicaron allegados al empresario.

En la subasta, el grupo empresarial pagó US$ 2.050.000, debiendo dejar una seña de más de US$ 600.000. "Este grupo está creciendo. Está abriendo nuevos locales en varios puntos del país, invirtiendo fuerte en la construcción de nuevos puntos de venta que demandarán más mano de obra y fuerza de venta. La necesidad de disponer de una fábrica para poder responder a la creciente demanda es clara", dijo una fuente vinculada al grupo.

Manhard es propietario de una fábrica de confecciones que ocupa actualmente a 180 trabajadores y es el responsable de las tradicionales tiendas Chic Parisien, Indian Oulet, La Casa de las Telas y Parisien, que da trabajo directo a 1068 personas en sus 43 locales de todo el país.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar