LONDRES | El papa Benedicto XVI expresó ayer su "dolor y vergüenza" en una reunión con víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes, mientras millares de personas se manifestaban en las calles de Londres contra esos abusos y la "intolerancia" de la Iglesia católica en temas relacionados con la mujer, la familia y el sexo.
Otras 85.000 personas participaron a última hora de la tarde en una vigilia de oración en el céntrico Hyde Park en la víspera de la misa de beatificación del presbítero anglicano convertido en cardenal católico John Henry Newman (1801-1890), un hombre que según dijo el Papa ejerció una "importante influencia" en su vida y en su pensamiento.
En el tercer día de su histórica visita al Reino Unido, Benedicto XVI se reunió en privado durante unos 30 o 40 minutos con cinco víctimas británicas de abusos sexuales cometidos por curas, como ya hizo en sus anteriores visitas a Estados Unidos, Australia y Malta.
El Papa "se ha emocionado escuchando las historias de las víctimas y ha expresado profundo dolor y vergüenza por sus sufrimientos", anunció el Vaticano después de la reunión que se llevó a cabo en la nunciatura apostólica, en Wimbledon. "Les ha asegurado que la Iglesia católica, mientras continúa poniendo en práctica medidas efectivas para la protección de los jóvenes, está haciendo todo lo posible para investigar las acusaciones, colaborar con las autoridades civiles y llevar ante la justicia al clero y a los religiosos acusados de estos graves crímenes", agregó el comunicado.
El Papa ya había reconocido la "vergüenza y humillación" que siente por estos "crímenes atroces" en una misa que celebró por la mañana en la catedral de Westminster.
Desde su llegada al Reino Unido para una histórica visita de Estado de cuatro días, la primera de un Papa en casi cinco siglos, Benedicto XVI se ha referido todos los días a este espinoso asunto que está marcando su pontificado iniciado en 2005. El jueves, antes de llegar, reconoció que la autoridad de la Iglesia no fue suficientemente "vigilante, rápida y firme" para impedir y gestionar los abusos, y el viernes, aunque de manera menos explícita, instó a los responsables de los colegios católicos británicos a garantizar "un entorno seguro para niños y jóvenes".
Entre las miles de personas que se manifestaron ayer por las calles de Londres -3.000 según la policía, 20.000 según los organizadores- en contra de la presencia del Papa en suelo británico, también hubo denuncias contra la actuación del Vaticano en el escándalo de los abusos sexuales. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, desfilaron en un ambiente festivo contra sus posturas sobre los derechos de mujeres y homosexuales o el uso de contraceptivos.
Benedicto XVI, que ayer también se reunió con el primer ministro David Cameron y otros políticos, culminará hoy con la beatificación de Newman. El apretado programa de esta visita, se mantuvo intacto pese a la detención de seis sospechosos de tramar un "acto terrorista". AFP