Sindicalismo blanco se despega de Luis Lacalle

Autocrítica. El secretario general de FUM reclama atención a militantes sociales

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PABLO MELGAR

En el segundo gobierno del Frente Amplio un blanco preside la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM). Se trata de Gustavo Macedo, votante de Alianza Nacional. En tiempos de autocrítica reclama que se escuche a los militantes sociales.

"Lacalle no representa los intereses de los trabajadores y a este gobierno le falta mejorar la distribución de la riqueza", dice Gustavo Macedo, el nuevo secretario general de la FUM. En boca de un sindicalista sus palabras pueden sonar a trillado discurso de izquierda.

Sin embargo, Macedo es uno de los 200 blancos que tienen responsabilidades sindicales, según datos de la Secretaría de Asuntos Sociales del Partido Nacional (SAS). Preside el gremio de los maestros, un lugar desde el que se han catapultado a cargos de gobierno decenas de dirigentes de izquierda.

Se define wilsonista y cada vez que puede dispara contra Lacalle y su gobierno. De hecho, en el balotaje votó a Mujica. En octubre lo hizo por la lista de Alberto Perdomo de Alianza Nacional. Le han ofrecido cargos en distintos gobiernos y no los aceptó. Prefirió ocupar un cargo en el Directorio del Partido Nacional durante la presidencia de Volonté.

Mientras el Partido Nacional se encuentra en tiempos de autocrítica, Macedo reclama que se tenga en cuenta a los militantes de base.

"Una autocrítica entre Lacalle y Larrañaga no tiene sentido; debería complementarse con espacios de participación de los militantes sociales. Con esto no estamos pidiendo nada; solo decimos que hay una renguera cuando se juntan 50 personas a decir qué nos pasó", afirmó.

Esa visión es compartida por el secretario ejecutivo de la SAS, Guillermo Rey. "En el Partido no se le da la importancia que habría que darle a la actividad sindical. Para muchos dirigentes es más importante alguien que reparte listas que tener un compañero luchando y llevando las ideas nacionalistas a otros ámbitos", afirmó Rey.

El dirigente partidario señaló que el Partido Nacional carece de "cuadros formados" y una "estrategia clara de inserción en el mundo sindical".

La SAS suscribió varios documentos para la discusión interna. En algunos de ellos sugieren realizar un proceso de análisis hasta desembocar en un congreso nacional, lo que aún no ha resuelto el partido.

En materia de relaciones laborales, Rey coincide con Macedo en cuanto a las diferencias con el ex presidente Lacalle. "Lo más criticable de su gobierno fue haber dejado de lado los consejos de salarios; es algo que la mayoría de los sindicalistas blancos criticaron", dijo.

No obstante, mencionó que el propio ex presidente blanco "está de vuelta de esas ideas" y que "ya es un asunto superado".

Rey señaló que la vida de los dirigentes sindicales nacionalistas no es fácil en el gobierno del Frente. Como ejemplo de ello señaló que hace unos seis meses la presidenta del sindicato de la Presidencia, Ana Picabea (blanca), fue trasladada sin mayores explicaciones al Instituto Nacional de Estadísticas (INE). "Estas cosas le pueden pasar a cualquiera, pero es claro que hay persecución política a los dirigentes blancos", dijo.

Macedo agregó que el aporte de un nacionalista al movimiento sindical tiene que ver con la tradicional defensa de la libertad de esa colectividad.

Rey subrayó que el Pit-Cnt no debería tomar partido por sectores políticos. "La central no puede ser ni de izquierda ni de derecha; tiene que ser de trabajadores, no importa el color político. Menos puede adherir al programa de un partido", mencionó.

Macedo forma parte de la dirección de FUM desde 1989 e integra la lista 27, una agrupación conformada por dirigentes de distintos orígenes políticos, entre ellos miembros de corrientes moderadas del Frente Amplio y algunos votantes de partido tradicionales. En la última elección consiguieron 10 de los 15 cargos en disputa, uno más de los que tenían antes.

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