BUENOS AIRES | En un año en que la sociedad pagará más impuestos, algunos sectores, como el de los inversores en acciones y bonos, jueces, empresas con regímenes de promoción y las mineras, mantendrán sus privilegios en materia tributaria y aportará menos que el resto. Esto se desprende del proyecto de ley de Presupuesto 2011 presentado por el gobierno argentino en el Congreso, en el que se mantiene el mismo sistema impositivo con su actual perfil regresivo.
En efecto, la presión tributaria pasará del 28,8% al 30,4% del Producto Interno Bruto (PIB), a prorratear entre el resto de la sociedad, que pagará más por Ganancias (5,5% del PIB en 2011 frente al 5,3% en 2010), acompañado por subas similares en el IVA, Bienes Personales, retenciones y créditos y débitos bancarios.
En tanto, en el capítulo de los gastos tributarios quedan expuestos los ingresos que el Estado deja de percibir por tratamientos particulares con más ventajas que la legislación impositiva general.
Los gastos tributarios crecerán de 21.289,7 millones de pesos argentinos (unos US$ 5.307 millones) en 2010 a 25.553,9 millones de pesos argentinos (unos US$ 6.364,9 millones) en 2011 en total, con pronunciados aumentos -es decir, con una mayor pérdida de recaudación- en el caso de los impuestos a las ganancias y al valor agregado (IVA).
Al mirar estos números, parecería que el gobierno no oculta la inflación como sí lo hace al estimar la suba de precios al consumidor, ya que parte de que los mayores ingresos y exenciones se darán por el efecto inflacionario.
Por su parte, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner pidió además autorización al Poder Legislativo para subir en 2011 nuevamente el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, para que los aumentos salariales no sean carcomidos por la inflación, que no se atreve a reconocer.
LA NACIÓN / GDA