Periodismo y oftalmología

Rodolfo Sienra Roosen

El periodista tiene algo del oftalmólogo, hace ver la realidad tal cual es. Con esa intención, veamos dos ejemplos de conductas gubernamentales contradictorias. Una ejemplar, la otra… bueno, véanlo.

1) El Intendente de Salto, Germán Coutinho, decidió donar a un centro de tratamiento de cáncer, un lujoso Mercedes Benz asignado a la persona de su antecesor, el frenteamplista Fonticiella.

Pero además, dejó en suspenso casi seiscientos ascensos de funcionarios que había decretado -mejorando sensiblemente sus retribuciones- el intendente Gabrielli, que ejerció mientras Fonticiella se dedicaba a la campaña de su frustrada reelección.

Esos ascensos se dispusieron después de conocida la derrota frenteamplista en el departamento. También Coutinho cesó a los titulares de veinte cargos de confianza traídos por Fonticiella, que, comprometidos a renunciar al culminar su gestión, se abulonaron a sus sillas.

Así se gobierna. Felicitamos el apoyo extrapartidario a Coutinho, el único que podía con ese respaldo terminar con el gobierno frenteamplista que, como se dijo, resultó ser más caro que el Mercedes. El ejemplo vale, y demuestra que los electores empiezan a decidir con su cabeza.

2) En el proyecto de ley de Presupuesto, está prevista la creación de doce mil nuevos cargos. Pavada la del ojo. Se sabe que a los Ministros se les aumentaría en un 31% sus sueldos, por lo que pasarían a ganar unos US$ 6.600 mensuales cada uno. El Presidente de Estados Unidos tiene un sueldo de US$ 33.000, por lo cual cinco Ministros uruguayos valdrían un Obama. Pero también es sabido que para los tupamaros, un Ministro con su sueldo anterior, no necesitaba más de $ 37.000 para vivir bien. Y para los comunistas, la cifra era mucho menor Con $ 17.000 alcanza.

Ahora esas cantidades sumarán algo más, poca cosa. Así el grueso del sueldo de gobernantes tupamaros y comunistas, van a dar al Frente, al MPP y al P.C. respectivamente.

Es verdad que todos los partidos políticos se nutren en parte de aportes de las remuneraciones de los titulares de los cargos que ocupan, que en los partidos tradicionales, anda en un 5 % del nominal.

Pero esto que se está proyectando, teniendo en cuenta los montos en juego, es una burla a la ciudadanía.

Ustedes señores lectores, nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros adversarios, por vía de esta lógica perversa -que así se le ha llamado y lo es- estaremos aportando al pagar nuestros impuestos, a las arcas de tupamaros y comunistas.

¡Y en qué porcentajes! Cada cual hace con su dinero lo que quiere, pero es bueno que se sepa cuál es el destino del que sale de nuestros bolsillos para pagar nuestros impuestos nacionales y departamentales.

Cuando Francisco Faig, el 4 de septiembre ("a por todo") decía que se está iniciando un proceso refundacional del país de signo tupamaro, no se equivocaba.

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