ALFONSO LESSA
El gobierno atraviesa uno de los momentos más complejos de toda administración: la pelea por el Presupuesto, la que suele transformarse en un peaje duro, esta vez potenciado por la disconformidad planteada por las Fuerzas Armadas y por una reacción extrema de los gremios públicos que han logrado promover una paro general en el Pit-Cnt.
Estos dos conflictos, entonces, deben ubicarse en el marco de mismo fenómeno: la lucha por los recursos de parte de unos, y la administración de los recursos escasos por parte de otros. Claro que, esta adjudicación de recursos implica definiciones políticas y visiones estratégicas que, a veces, despiertan susceptibilidades y hasta sospechas entre los involucrados.
Mujica, con su peculiar personalidad, en lugar de negociar por terceros y mantener distancia, bajó a la cancha, decidió enfrentar personalmente los hechos y durante la semana habló mano a mano con los militares y dirigentes del Pit-Cnt, como antes lo había hecho con los gremios públicos.
Es más, la directa participación del presidente Mujica, logró aquietar aguas entre los militares, para abrir dos semanas de negociaciones entre el gobierno y representantes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, tratando de encontrar soluciones que impliquen, entre otras cosas, una adjudicación diferente de los mismos recursos ya asignados.
Muchos militares pensaban que sus propuestas presupuestales no habían sido tomadas en cuenta, ni siquiera las que implicaban un aumento del gasto. Esa percepción extendió la disconformidad entre los militares que se reunieron a diverso nivel y en varias circunstancias; un número importante de los cuales manifestó a sus superiores su idea de pasar a retiro, lo que puede implicar ganar más que en actividad. Hay casos como el de la Fuerza Aérea en los que esos retiros implicarían quedar virtualmente sin pilotos.
Mujica y el ministro Luis Rosadilla mantuvieron reuniones con oficiales en actividad y retiro para explicarles el contenido del Presupuesto y para escucharlos. Mujica, incluso visitó el Club Naval, intentando fortalecer la moral de una fuerza que entre otros aspectos, ha visto incrementar sus divisiones internas, como consecuencia de las denuncias y los procesamientos por corrupción. Cada vez que pudo, además, Mujica negó enfáticamente cualquier intención de revancha.
El conflicto de los funcionarios públicos, también reiterado y más allá de los reclamos, va mostrando en esta ocasión otra particularidad: una cierta "interna" de la izquierda. Es así que sectores sindicales manejados por grupos radicales e incluso algunos ajenos al Frente Amplio, buscan la disputa con el oficialismo en el terreno gremial.
Este fenómeno está reflejándose claramente en el Pit-Cnt, aliado histórico del Frente Amplio, que -por momentos ubicado de los dos lados del mostrador- afronta un reto para nada menor.