ALFONSO LESSA
El clima se ha enrarecido en los cuarteles: el martes, cuando se enteraron del contenido del Presupuesto, muchos oficiales reaccionaron con indignación: se sentían decepcionados y consideraban que su contenido no estaba en línea con lo que les había trasmitido el presidente José Mujica desde el 1° de marzo; y en particular en el encuentro que mantuvo con más de 300 oficiales en Durazno.
Empezaron entonces contactos a diverso nivel entre los oficiales del Ejército, pero también en la Fuerza Aérea y la Armada. Claro que los marinos son quienes están en una posición más débil: las denuncias y procesamientos por fraude, no les dejan espacio para pelear por el Presupuesto. En la Fuerza Aérea y el Ejército numerosos coroneles ya expresaron su intención de pasar a retiro.
Ayer sábado casi cincuenta coroneles en actividad se reunieron con el comandante en jefe del Ejército, Jorge Rosales, pa-ra analizar la situación y evaluar los pasos futuros. Rosales, según militares presentes en el encuentro, se mostró decepcionado por el rumbo que siguió el presupuesto y por el hecho de haberse enterado de su contenido cuando no tenía tiempo de hacer nada. También lamentó que los oficiales no hayan tenido incrementos salariales y valoró el intercambio con los coroneles.
El encuentro de ayer en la sede del Comando, sobrevino a una reunión reservada que mantuvieron el viernes todos los generales y al pedido de pase a retiro del general más antiguo, Juan Giorello.
No fue la única reunión en las últimas horas: en la cumbre de generales se resolvió que todos ellos informaran a los coroneles a su mando sobre la situación, dado el malestar que existe entre los oficiales.
Ese disgusto se incrementó al conocerse que los comandantes en jefe no fueron recibidos el viernes por el presidente -tal como dicen los propios militares que se había comprometido el mandatario- derivando el encuentro a los ministros de Defensa y de Economía.
Los militares aseguran que no fueron contemplados en nada, ni siquiera en aspectos no económicos. A ello se agrega el hecho de que tres reparticiones tradicionalmente a cargo de militares, pasan a personal de particular confianza.
El modo de evaluar este episodio no es unánime entre los militares, pero no faltan quienes ven detrás del Presupuesto, la intención de debilitar a las Fuerzas Armadas; y aprovechan para reafirmar su desconfianza hacia el gobierno.
Mientras tanto, circulan en particular por Internet, documentos con acusaciones al nuevo jefe de la Armada y denuncias de presuntas conspiraciones.
Mujica, desde que asumió, ha trasmitido un mensaje conciliador alejado de todo revanchismo. Esta semana, en la ceremonia de asunción de Alberto Caramés como nuevo jefe de la Armada, el ministro Rosadilla desechó también cualquier actitud revanchista.
El Presupuesto, sin embargo, se está transformando en una prueba de fuego para esta relación.