La búsqueda desesperada de seres queridos comenzó apenas minutos después del terremoto, mientras teléfonos celulares sonaban sin respuesta bajo los escombros del mejor hotel en Haití. Unas pocas horas más tarde, la búsqueda llegó a internet con una página en Facebook dedicada al Hotel Montana y creada por tres hermanos en Long Island, Nueva York, que buscaban a su tío desaparecido. Extraños de inmediato comenzaron a colocar en la página nombres y fotografías de sus familiares. A la mañana siguiente, el sitio había recibido más de 50 mensajes de ansiosos familiares. Al pasar los días y subir el saldo de muertes, el número de miembros en la página llegó a 17.427 de todo el mundo. Se llamaron a sí mismos "la familia``. Adoptaron como imagen una roca con la inscripción "Hope`` (Esperanza).
RUKMINI CALLIMACHI | AP
Pocas horas después de que el Hotel Montana de Puerto Príncipe fue desvastado por el terremoto el 12 de enero, la búsqueda de los familiares de las víctimas que se encontraban en el hotel llegó a una página de Facebook. Unos días más tarde, la página llegó a tener 17.427 miembros en todo el mundo. El grupo de búsqueda se llamó "la familia". "Estoy confiado por haberlos conocido", escribió el moderador del sitio, Bob Allen, casi dos meses después del terremoto. "Hasta que el último haya regresado".
Todo comenzó a las 4:53 con un terrible estruendo. La montaña comenzó a temblar. Las paredes se estremecieron. Los cinco pisos del hotel se plegaron como un acordeón. En la mayoría de las habitaciones, el techo paró a menos de 30 centímetros del suelo. Entre los huéspedes estaban Siegfried Francisco, jefe de aviación civil de Curazao, y su colega Auxencio "Angelo`` Isenia, que estaban en Haití para una conferencia sobre seguridad aérea. Entre otros huéspedes figuraban Roger Gosselin, de 78 años, un profesor recientemente retirado de la Universidad de Montreal. Una de las últimas habitaciones disponibles fue ocupada por Chrystel Cancel, de 35 años, quien se dirigió al vestíbulo con su laptop en busca de señal de WiFi para hablar con su prometido, quien le había pedido casamiento. A las 4:02 de la tarde, el contratista David Apperson le envió un mensaje de texto a su esposa en el que decía que planeaba cambiarse de hotel porque en el Montana no servían su cerveza favorita.
A centenares de kilómetros de distancia, en Panamá, la pantalla de Skype en la computadora de Eric Nyman quedó en blanco. Nyman, el prometido de Chrystal Cancel, estaba charlando con ella cuando todo se interrumpió. Trató de llamarla al celular.
En Curazao, Marydith Isenia, de 51 años, estaba cocinando cuando su hijo entró a la cocina gritando: "Mamá, mamá, hubo un terremoto en Haití!``. Isenia hizo una pausa y lo miró. Volvió a revolver los frijoles. "No es nada``, dijo, riendo. "Está bien``.
En Long Island esa noche, Caitlin Fuentes, una maestra de 26 años, su hermana Lizzy y su hermano Matt se enteraron del terremoto por las noticias. Buscaron el hotel en Google y solamente encontraron portales tomando reservaciones. Así que decidieron crear una página para el Montana en Facebook y colocaron el nombre de su tío.
En unos minutos, la página fue inundada con los nombres de los desaparecidos en el hotel. Las hermanas agarraron una servilleta y comenzaron a hacer una lista. Para cuando recibieron la llamada telefónica a la una de la mañana de que su tío estaba vivo, la servilleta estaba llena de nombres, e iniciaron una hoja de cálculos en la computadora.
En Curazao, el hijo de Marydith Isenia puso una foto de su padrastro en su uniforme de aviación. A unos pocos kilómetros de distancia en la misma isla, Desirée Francisco colocó en la página de Facebook un mensaje diciendo: "Espero que mi papá esté bien``.
En Montreal, Sylvie Leroux, de 49 años, revisaba constantemente a ver si tenía un mensaje de su compañero, el profesor Gosselin. Leroux le escribió en la página en Facebook: "Roger, te extrañamos mucho``. "¿Dónde estás? Queremos encontrarte. Voy a cuidarte, prometo. Tu Sylvie``.
días de angustia. En Haití, las réplicas continuaron comprimiendo el Montana. Los cuerpos se amontonaban afuera del hotel. El abrumador olor de la muerte dominaba el aire.
Les tomó dos días a los socorristas perforar huecos para entrar al vestíbulo. Allí encontraron a un grupo de personas amontonadas en el espacio de una cama grande. Había sobrevivido.
El miércoles, los padres de dos estudiantes desaparecidas recibieron una llamada de la Universidad Lynn, diciendo que la compañía de seguridad contratada para encontrarlas había llegado. Los angustiados padres de Britney Gengel, de 19 años, contactaron a una televisora local para circular su fotografía. Para cuando el equipo de televisión llegó a la casa, el padre de Britney, Len, estaba gritando al teléfono: "¡Dios es bueno! ¡Está viva! ¡La rescataron! ¡Es un gran día en el mundo!".
Lin Crispinelli, la madre de Stephanie, recibió la misma llamada. Ambas familias volaron a Florida esa misma noche. Allí, los recibió el presidente de la universidad que, con lágrimas en los ojos, les dijo que había sido un error. Sus hijas no habían sido encontradas.
Para el final de la primera semana, Facebook había identificado al menos a 51 personas de 11 países que seguían desaparecidas entre los escombros. Pero los cadáveres que sacaban ya no eran reconocibles.
Los gobiernos pidieron a sus ciudadanos que proveyesen descripciones de sus seres queridos, incluyendo joyas, tatuajes y otros detalles. Las descripciones se colocaron en la página del Montana en Facebook.
La cifra estimada de muertos en el terremoto subió de 80.000 a 120.000 y luego a más de 200.000.
"Todos los días yo escuchaba: No tenemos nueva información. No hay nueva información. No hay nueva información``, dice Lin Crispinelli. "Y a medida que los días pasan uno sabe que hay un límite para cuánto se puede vivir sin agua``.
JUNTOS Y REZANDO. En el día 15, los miembros del grupo en Facebook decidieron orar juntos a las 16:00 GMT. A las 16:03 una mujer colocó un mensaje: "Rezando en Carolina del Sur``. El siguiente mensaje a las 16:05 dijo: "Rezando en Pensacola``. A las 16:06: "Rezando en Guatemala``. Hubo mensajes de Colorado Springs y Los Angeles, Vermont y Boca Ratón, Bélgica, República Dominicana, Tanzania, Costa de Marfil, Gales, Minnesota, Montreal.
El 22 de enero, el gobierno anunció que iba a pasar de la búsqueda de sobrevivientes a intentar recuperar cadáveres.
Marydith Isenia ya no podía dormir. Se volvió olvidadiza. Se levantaba a la misma hora de siempre cada mañana y entonces se pasaba una o dos horas mirando al vacío. El 1° de febrero recibió la llamada. Le enviaban vía valija diplomática su anillo, la cruz que él llevaba y su billetera. Ella se negó a creer que era él. El techo del hotel le había caído encima. La cabeza se salvó, pero del cuello para abajo el cuerpo quedó aplastado. Marydith Isenia fue a la funeraria y exigió ver a su esposo. Los funcionarios allí trataron de disuadirla. "Yo dije, quiero ver a mi esposo. Abrí la puerta. Le vi el rostro. Dije, `Ah, es él` Y entonces me fui``, dice. "Y entonces acepté lo que Dios había dispuesto... Yo lo acepto``, dice. Las lágrimas le corren por el rostro. "Pero me duele``, dice, poniéndose la mano en el pecho.
No fue sino hasta el día 25 que los socorristas llegaron cerca del lugar desde el que Chrystel Cancel había enviado su último mensaje en Skype. Ellos vieron su bolsa, cubierta de polvo. Le pidieron a Nyman, su prometido, que no había dejado el lugar, que se fuese por unos días. La encontraron el 8 de febrero. Nyman encendió una vela en el sitio donde ella estaba. Había pasado su cumpleaños bajo los escombros. La enterró. Le cantó Feliz Cumpleaños, llorando.
Solo faltan dos. A mediados de febrero, solamente ocho miembros de la familia de Facebook seguían desaparecidos.
Amigos y familiares comenzaron a hablarles directamente, a veces regañándolos por no regresar. Decidieron honrar al último hombre encontrado como su "Capitán``, porque solamente un capitán se niega a abandonar el barco hasta que todos los miembros de su tripulación sean rescatados.
El 11 de febrero, los equipos encontraron a Stephanie Crispinelli. Tres días más tarde, Britney Gengel fue hallada.
Todos los días -en ocasiones dos veces al día- Sylvie Leroux colocaba un mensaje en Facebook a su "hermoso amor``. Fue dentro de una de las secciones más pulverizadas del hotel que los equipos encontraron a Gos-selin y Apperson. Gosselin se aprestaba a afeitarse, con la navaja aún en la mano. Se cree que Apperson estaba caminando por el vestíbulo.
Solamente quedaban dos, el canadiense Alexandre Bitton y Francisco, el director de aviación de Curazao.
En el día 50, un mensaje en la página informó que habían hallado el cuerpo de Bitton. En Nashville, Tennessee, el moderador Allen estaba caminando por una tienda con su esposa cuando recibió el mensaje de texto. Y comenzó a llorar. Esa noche, escribió en Facebook: "Nuestra familia está completa``. Luego de 127 días Francisco regresó a su país de su viaje final.
EL URUGUAYO DANIEL VARESE Y SU HIJO PERDIERON LA VIDA
El lujoso hotel Montana estaba en la cima de una colina junto a Puerto Príncipe. Durante años, el hotel ganó reputación como un refugio del caos reinante en el país. Allí se alojaron ex presidente de EE.UU. Bill Clinton, el reverendo Jesse Jackson y el arzobispo Desmond Tutu.
Cuando colapsó durante el sismo del 12 de enero, al menos 100 personas estaban registradas en el hotel y posiblemente 100 o más estaban allí para ir al restaurante y para una conferencia sobre enfermedades tropicales.
Entre los huéspedes se encontraba Daniel Varese, ex futbolista uruguayo, con su familia. Él y su hijo Mateo, de cuatro años, fallecieron bajo los escombros.
El 15 de enero, los cuerpos de ambos fueron reconocidos por la esposa de Varese, Marylinda González, de origen guatemalteco y funcionaria de ONU. Antes de que el edificio se derrumbara, Varese le había indicado a una niñera que saliera con su hija. González sobrevivió al sismo junto a su hija.