Fidel virtual

Un Fidel Castro espectral reapareció en estos días para cuestionar a Álvaro Uribe, el gobernante que acaba de salir de la presidencia de Colombia con más de un 70% de aprobación popular. Si las normas vigentes en su país lo hubieran permitido, Uribe hubiera sido ampliamente reelecto en una votación libre y democrática, de esas que no existen en Cuba desde hace muchas décadas.

El cuestionamiento a Uribe es burdo. Es que a Castro le molesta ver al colombiano como integrante de la comisión de Naciones Unidas que investiga el ataque israelí a la flotilla con ayuda humanitaria para Gaza. Lo de Castro es una simple excusa para abalanzarse contra un estadista que hizo un buen gobierno al punto que su sucesor en el cargo es uno de sus ex ministros. Es que su inquina proviene entre otras cosas de las denuncias que Uribe hizo repetidamente sobre la violación de los derechos humanos en Cuba y, en especial, las que hizo sobre los nexos entre los célebres "servicios" cubanos y los narcoguerrilleros de las FARC.

Desde su retiro, este Fidel Castro virtual que volvió a la TV quizás rejuvenecido con ayuda de los "filtros" y ciertas técnicas de animación digital, sigue destilando rencor hacia los gobernantes de la región que se negaron a bailar a su son. A Uribe en especial lo tiene en la mira por la firme posición que el colombiano asumió frente a Hugo Chávez, el autoritario presidente venezolano que se proclama castrista y socialista hasta el último día de su vida.

A una altura de su existencia en la que debiera pensar en reconciliarse con los demás y entonar un mea culpa por todos los atropellos cometidos, Castro, genio y figura, sigue siendo un predicador del odio.

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