"Tras más de siete años, EE.UU. finalizará su misión de combate en Irak y dará un paso importante para finalizar la guerra", dijo Barack Obama, al anunciar que mañana cumplirá con su promesa electoral y culminará la retirada estadounidense.
Las tropas de combate estadounidenses, que se retirarán de Irak mañana, pueden jactarse del derrocamiento de Saddam Hussein, pero dejan tras de sí varios asuntos pendientes, como el combate al terrorismo, mejorar la estabilidad política y la convivencia con Irán.
Más de siete años después de haber invadido el Irak de Saddam Hussein y en momentos en que el presidente Barack Obama pronunciará desde el Salón Oval de la Casa Blanca un discurso dedicado a Irak, los expertos consideran difícil establecer cuáles fueron los éxitos y fracasos. "Lo que debemos subrayar sobre todo es que es mucho más complejo de lo que parece", afirma Stephen Biddle, experto del centro de reflexión Council on Foreign Relations.
Es el caso de las armas de destrucción masiva, cuya presunta presencia en Irak fue usada como argumento por George W. Bush para invadir el país. Si bien estas armas nunca fueron halladas, Biddle se pregunta en qué estado estaría la región si la intervención no hubiera ocurrido. El experto estima en este sentido que Hussein, aprovechando una lenta erosión de las sanciones de la ONU, podría haber reconstituido su programa nuclear, lo que habría desatado una carrera armamentista con Irán.
Al mismo tiempo, el debilitamiento de Irak luego de la caída del poder sunita de Hussein, suprimió un obstáculo para el Irán chiita, enardeciendo a los miembros de esta rama del islam en los países con mayoría sunita. Los Estados árabes del Golfo temen la idea de "un poder chiita y la posibilidad de que se unan los chiitas de Irán y los de Irak", afirma Marina Ottaway, del Carnegie Endowment for International Peace. Sin embargo, escribe en el sitio web del centro de reflexión, "estos temores son exagerados, porque los iraquíes son árabes, mientras que los iraníes, no. Los iraníes tienen dificultades para obtener lo que quieren de Irak".
Para Michael O`Hanlon, del Instituto Brookings, la invasión permitió, a fin de cuentas, establecer límites más claros entre Irán y los Estados árabes del Golfo, que ven ahora a la República islámica como la principal amenaza en la región, en beneficio de Washington. "De alguna manera, esto simplifica nuestra gestión de las alianzas. Prácticamente todos los Estados árabes quieren un acuerdo militar con nosotros (Estados Unidos)", añade el experto.
Como Biddle, Michael O`Hanlon cree muy difícil establecer una balance totalmente negativo de la invasión estadounidense de Irak, en su lucha contra Al Qaeda. "Al Qaeda lo usó (como argumento la invasión de Irak) para reclutar. Al Qaeda también pagó un costo en la opinión pública por la manera (violenta) en que la red participó de la guerra en Irak. Así que no sé hacia dónde se inclina la balanza", afirma Biddle.
En cuanto a los objetivos estadounidenses de instaurar un gobierno democrático en Irak y de generar un efecto dominó en la región, los expertos siguen sin establecer un balance claro.
Para Ottaway, las elecciones de marzo podrían constituir "una etapa importante en la dirección correcta, no sólo para Irak, sino también para la región".
Biddle estima por su parte que es demasiado temprano para saber si la democracia se arraigará en Irak, pero estima poco probable que ocurra un efecto dominó. "Imagino que mucho aspirantes demócratas de la región miran Irak y piensan: `si éste es el resultado, no contarán conmigo`", afirma.
La imagen de EE.UU. también quedó fuertemente dañada en el mundo con la invasión de 2003, con cientos de miles de manifestantes abucheando a George W. Bush, sobre todo en las capitales europeas. Aunque siete años más tarde, "las cosas mejoraron mucho" con la elección de Barack Obama y la disminución de la violencia en Irak, observa O`Hanlon.
Dinero se desperdició en obras sin terminar
KHAN BANI SAAD | Una prisión de 40 millones de dólares construida en el desierto al norte de Bagdad está vacía. Un hospital pediátrico de 165 millones de dólares está sin usar en el sur de Irak. Un sistema de tratamiento de aguas construido por 100 millones en Faluya ha costado más de tres veces lo planeado originalmente, pero las aguas albañales aún fluyen por las calles.
En momentos en que Estados Unidos reduce su presencia militar en Irak, está dejando atrás centenares de proyectos abandonados o incompletos. Más de 5.000 millones de dólares en fondos de los contribuyentes norteamericanos han sido desperdiciados: más de 10% de los 50.000 millones gastados por Estados Unidos en la reconstrucción de Irak, de acuerdo con auditorías de una oficina gubernamental norteamericana.
Hubieron algunos éxitos. Centenares de estaciones policiales, fuertes fronterizos y edificios gubernamentales han sido construidos, las fuerzas de seguridad iraquíes han mejorado luego de años de entrenamientos y un puerto de aguas profundas en el centro petrolero sureño de Umm Qasr ha sido restaurado.
Sin embargo, incluso proyectos completados a menudo no alcanzan los objetivos originales, de acuerdo con una revisión de centenares de auditorías e investigaciones y visitas a varios sitios. Y aún no se puede decir a ciencia cierta si el programa ha alcanzado su objetivo de generar una buena voluntad en Irak hacia Estados Unidos en lugar de hacerlo hacia los insurgentes.
El coronel Jon Christensen, que recientemente asumió la jefatura del cuerpo de ingenieros del ejército estadounidense en la región del Golfo Pérsico, dijo que la agencia federal ha completado más de 4.800 proyectos y se está apresurando para terminar otros 233. Unos 595 han sido cancelados, mayormente por razones de seguridad, dijo.
Christensen admitió que se han cometido errores, pero dice que se han dado pasos para corregirlos y que el éxito dependerá de los iraquíes, quienes se han quejado de que no se les consultó para los proyectos. AP