Más de 8.500 jubilados de muy avanzada edad, entre ellos 500 que han superado los 110 años, cobran su pensión en Grecia desde 1954. El gobierno ordenó una investigación para determinar si esos pensionistas siguen vivos o si el dinero va a parar a sus familiares. Los primeros controles ya permitieron detectar 321 jubilados "fantasmas".