El presidente Barack Obama tuvo una tarea sencilla para su primera mañana de vacaciones: ir rápidamente a una librería de Martha´s Vineyard para completar la lista de libros de sus hijas para las vacaciones de verano y de paso comprar una novela para él.
Más fácil decirlo que hacerlo.
Su camioneta deportiva, parte de una caravana de 20 vehículos, cruzó un cordón de agentes de la policía estatal de Massachusetts, un capullo protector de agentes del Servicio Secreto. En la rápida diligencia del viernes los acompañaron camiones de comunicaciones de la Casa Blanca, una ambulancia y dos camionetas llenas de periodistas y fotógrafos.
La escena se repitió el sábado cuando fue a la playa para un picnic con su familia.
Este puede ser momento de descansar para Obama, pero como todos los presidentes modernos, famosos y aspirantes a famosos, debe moverse con un séquito no despreciable que incluye efectivos de seguridad con sus arsenales de armas, así como asesores, amigos dentro y fuera de la política, y hasta un cocinero que también es uno de sus compañeros de golf.
"Todos lo tienen y todos lo odian", dijo Ron Kaufman, director político del ex presidente George H.W. Bush. "Cada presidente que conozco ha sido acusado de tomarse demasiado tiempo de descanso, haciendo caso omiso de sus responsabilidades de su trabajo, pero la verdad es que nunca se alejan de él".
Los colaboradores de Obama dijeron antes del viaje de Massachusetts que el presidente viajaría liviano, con un mínimo de personal. Le acompañaron en el avión presidencial Air Force One una de sus asesoras principales, Valerie Jarrett quien tiene su propia casa de descanso en la isla, y su asesor antiterrorista, John Brennan.
Cuando Obama se toma un tiempo libre de la oficina, nunca lo hace solo. Además de Jarrett y Brennan, al presidente lo acompaña en sus vacaciones un viejo amigo Chicago, Eric Whitaker.
Junto con Whitetaker, Obama jugó al golf con el representante demócrata de Carolina de Sur James Clyburn, el director de viajes de la Casa Blanca Marvin Nicholson, y Sam Kass, un cocinero de la Casa Blanca y ex cocinero personal de la familia de Obama.
AP