Robo organizado

Aunque parezca mentira, el abigeato es una de las principales causas del fuerte descenso en la producción nacional de lanares. La inseguridad que golpea en las ciudades, en especial en Montevideo, también hace carne tierra adentro con tanta fuerza que logra desanimar a los productores rurales. En una reciente reunión con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, el vicepresidente de la Federación Rural, Miguel Sanguinetti le explicó que si a cualquiera de sus afiliados se le propone criar ovejas "en seguida responden que no, porque se las roban". Así nomás.

Según Sanguinetti, Uruguay tenía 20 millones de lanares y hoy apenas contabiliza 8 millones, una caída en la cual el abigeato resultó un elemento decisivo. Se denuncia que los robos y la faena clandestina de animales no son hechos aislados sino el producto de grupos delictivos bien organizados que "entran en cualquier campo", con equipos apropiados y logran importantes ganancias con su actividad.

Impresionado con estas declaraciones de Sanguinetti y otros dirigentes, el ministro Bonomi anunció que tomará contacto con parlamentarios oficialistas para introducir cambios en la llamada ley de Seguridad Rural que fuera aprobada en la anterior legislatura, a efectos de dotar a la Policía y la Justicia de mejores instrumentos. También indicó que se buscará una mayor coordinación entre las jefaturas de Policía del Interior para combatir la expansión de ese delito.

A tal punto ha llegado la acción de los delincuentes en nuestro país que consiguen sabotear la producción en rubros tradicionales de la agropecuaria. No en vano las encuestas señalan que la inseguridad es hoy el asunto que más preocupa a los uruguayos.

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