ALEXANDER LALUZ
Con su nuevo disco, Pyramide, más un repaso por sus discos anteriores, Dante Spinetta se presenta esta noche en La Trastienda. Un espectáculo que, promete Dante, tendrá una electricidad muy especial.
"Por acá todo tranqui, contento, de gira", dice, sin disimular el entusiasmo que le provoca tocar esta flamante obra, parida con intensidad, inquietud, rebeldía. "El disco suena bien en vivo, la gente está copada".
La gira, agrega, va como estaba previsto, con muchos conciertos, tanto en Argentina como en el exterior. "El domingo pasado tocamos en La Trastienda de acá, de Buenos Aires, es la segunda que hacemos. Estuvimos también en Santiago de Chile, Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba, Rosario, etcétera. Estamos tocando mucho, por suerte. Estoy muy contento". Además, en breve este lanzamiento estará apoyado por la edición de un DVD que recoge las imágenes de todo el proceso de grabación. Un documental que, explica, revelará buena parte del proceso de creación de algunas de las canciones.
Con esta visita a Montevideo, confiesa que se siente muy "copado". "Es que hace tiempo que no vamos por ahí. Hace, posta, unos seis años, más o menos". Y para el show de esta noche, el repertorio tendrá como base a Pyramide, "aunque no sé todavía si lo vamos a hacer completo, pero básicamente va a ser su presentación oficial para Montevideo", a lo que se sumarán algunas canciones de sus trabajos anteriores como solista (El apagón, Elevado).
Con este nuevo disco -en el que participan como invitados Fito Páez, Residente de Calle 13, Adrián Dargelos- Dante Spinetta abre una etapa más que prometedora en la maduración de su estilo, de su lenguaje. Sus tópicos musicales, letrísticos, bucean en esos mapas complejos, a veces indescifrables, de la sociedad contemporánea, con una mirada hipercrítica, cuestionadora. "De golpe hablo con ironía de ciertas cosas, pero de golpe las tiro normal. Al disco le puse Pyramide, por espíritu, cuerpo y alma. O sea, la búsqueda del eje. Este es un disco socio-humano: en él me concentro en las relaciones, más que nada". Y en ese camino se descubre un "gran tema", un eje conceptual que termina de otorgarle la coherencia al disco como una obra integral: "Hablo de la venta del amor, como que el mundo está alrededor de la plata y que todo se mueve por eso. La muerte, el amor, todo es billete. Está muy asentado eso de que la mamá le dice a la nena: `conseguite un hombre de buen pasar`, en vez de decirle: `elegí un hombre que te acompañe en la vida, que te ame, que te quiera`".
Frente a esa problemática, Dante se ubica en un punto que, al menos como proyecto, es objetivo: "Yo no vivo en el circo ese, por más que me rodee. Sé que no voy a ser el payaso que los haga reír. Es una realidad y me gusta aclararlo, en esta época tan botinera que hay. Pero estoy describiendo situaciones absolutamente reales... Y creo en usar el sistema a mi favor. Para mí ésa es la revolución: ya no se hace desde afuera, se hace desde adentro, es más como un virus de computadora que se contagia desde adentro".
La música que se anuda con este mensaje crítico, deviene también de la proyección de "lo urbano. Es esa sensación de ciudad, del tráfico, el tráfico del sonido. Por momentos hay temas que están súper despojados, como Tomen distancia", y otros muy bailables (Pa tras), cargados de texturas densas, muy electrónicas, nerviosas.