A. L.
Fueron encuentros irrepetibles, presenciados (y disfrutados) por unos pocos privilegiados. Los protagonistas: los astros del firmamento roquero (de McCartney a Springsteen) en performances que, más allá de algunos caprichos escénicos, desorientaciones, olvidos de letras, desafinaciones, dejaron bien claro las raíces de sus convicciones musicales. El escenario: las ceremonias de ingreso anual al Rock and Roll Hall of Fame, que se celebran desde el año 1986.
A partir de mañana, esas experiencias únicas se volverán documento, material para ver (y repetir), con la colección de nueve DVD que se lanza con El País, y que recogen los mejores momentos de estas ceremonias.
El primer volumen, titulado acertadamente con la perenne canción de The Doors: Light my fire, es la confirmación de lo que Robbie Robertson dijo en la catorceava ceremonia de inclusión del Salón de la Fama, en 1999: "es una oportunidad para ver combinaciones musicales que podríamos no volver a ver jamás durante nuestra vida".
Cierto: ver a Bruce Springsteen presentando a Roy Orbison, uno de sus héroes musicales, o a la multitud (con Jagger, Harrison, Starr, y el propio Springsteen, entre otros) cantando juntos una canción de The Beatles, o a Eddie Vedder cantando con The Doors... han sido hechos únicos.
Estas ceremonias, sabido es, son parte de un complejo ritual de ingreso al codiciado Salón. Cada artista que aspire a ingresar a este selecto altar tendrá que cumplir con varios requisitos: primero, que hayan transcurrido 25 años del lanzamiento de su primer disco. Y una vez que su candidatura fue presentada, le toca el turno a un jurado que integran figuras de la producción musical, el periodismo, la academia, que evaluarán si su trayectoria ha tenido alguna influencia en la dinámica del género. Así ocurrió con Fats Domino, Ray Charles, James Brown, los primeros en ingresar, y también con Cream, Eric Clapton, Abba, y la mismísima Madonna.
Si finalmente son aceptados, llega entonces la gran ceremonia, las presentaciones, los discursos, y, obviamente, la música, los improvisados encuentros. Fue con Peter Green, el ex guitarrista de los Fleetwood Mac, cuando tocó su Black magic woman con el maestro Santana y su banda. O cuando Clapton se reencontro, tras décadas de distanciamiento con Cream.
Los próximos títulos de esta valiosa colección llegarán, también los sábados con El País, pero cada 15 días, hasta completar los nueve DVD, el próximo 11 de diciembre.